Andrés Iniesta y Anna Ortiz ya están camino de su luna de miel, será un viaje corto porque el 21 de julio la pareja tiene que estar en Fuentealbilla, la localidad natal del mejor jugador de la Eurocopa, donde está previsto que el matrimonio celebre una fiesta con los vecinos. Iniesta quiere compartir el momento que está viviendo con todos sus paisanos y ha organizado una copa en la explanada de sus bodegas. Y es que como se puede leer en uno de los obsequios que los novios ofrecieron a sus invitados: «Una cosa estaba clara... la vida jamás había sido tan dulce».
Los invitados fotografiaron a los novios. En silueta, Anna, espectaular, vestida por la diseñadora Teresa Helbig. AFP / JOSEP LAGO
Información publicada en la página 58 de la sección de Gente de la edición impresa del día 10 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Ayer, en Altafulla (Tarragonés), la resaca de la boda de Andrés y Anna seguía siendo la noticia más comentada. El Castell de Tamarit, que no acogió la boda del nieto de Franco como se publicó (Francis Franco se casó en el castillo de Altafulla, propiedad de los marqueses de Tamarit) enamoró a los novios después de visitar varios enclaves. La intención de Iniesta era celebrar el banquete en la misma fortaleza pero el comedor solo tenía capacidad para 300 personas y sus invitados doblaban la cifra. La solución fue trasladar el banquete al restaurante Mas d'en Ros, en Riudoms,situado a unos 30 kilómetros de Altafulla. Allí llegaron en autocares y disfrutaron de una suculenta cena. El menú estaba compuesto por ensalada de bogavante sobre carpaccio de melón con virutas de jamón de bellota; paletilla de cabrito a la jardinera, con espárragos trigueros y bacon salteado con setas; sorbete de limón con pepitas de cacao natural en copa dy y de postre, sinfonía nupcial de mil hojas de nabo con delicias conjuntas de praliné de chocolate.
La cena se regó con vinos de la Bodega Iniesta, un Finca El Carril blanco y un tinto Corazón loco. Para brindar se sirvió cava Ferrer.
Algunos invitados destacaron que a pesar de la cantidad de famosos que había enla fiesta, todos del mundo del fútbol, fue una boda muy cercana, en la que los protagonistas fueron la familia y los amigos de los novios, algunos de los cuales se presentaron en el restaurante cargados con los regalo de boda.
La celebración se prolongó hasta altas horas de la madrugada, hubo baile con música disco y se echó en falta la presencia de los hermanos Muñoz, Estopa, muy amigos del novio, que no pudieron asistir porque tenían un concierto en Madrid.
UNA NOVIA DE LOS AÑOS 20 / Los medios especializados han elogiado el vestido de novia de Anna Ortiz, firmado por Teresa Helbig. La diseñadora explicó ayer que «es un vestido inspirado en la fragilidad, sensualidad y exquisitez de los años 20. Está hecho en un tul de algodón bordado cortado en varias capas en forma de pico. Escote en pico y espalda desnuda con unos tirantes cruzados en el mismo tejido de tul bordado». El tocado se confeccionó a mano en tul de algodón con aplicaciones de flores y tiras en un lado, junto con dos velos en seda natural.
Muy elegante también, la madre del novio, María Luján, con un modelo de Pronovias en gasa de seda, en color marrón, escote asimétrico y cuerpo micro-drapeado.
Como recuerdo, la pareja obsequió a las mujeres con un paraguas blanco de tela y a los hombres con un vino de las Bodegas Iniesta, un moscatel Dulce corazón. Tan dulce como la vida de la pareja.