A la espera del veredicto de las audiencias ante el inminente estreno de su nueva serie, Frágiles, Santi Millán se relaja estos días en la bella Menorca, entre pitillos y patatas fritas. Le acompaña su familia: su mujer, la productora Rosa Olucha, y sus dos hijos: Ruth y Marc, con quien jugó a pescar bichos -quizá odiadas medusas- con una red. Lejos del título de su regreso a las pantallas, el actor se mantiene en una excelente forma gracias a su afición a practicar deporte (especialmente la bicicleta). Los frágiles serán sus clientes en la ficción, donde encarna a Pablo, un fisioterapeuta atípico que actúa tanto en los músculos del cuerpo como en los del alma.
Información publicada en la página 327 de la sección de Gente de la edición impresa del día 31 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)