Russell Crowe se ha metido tanto en su nuevo papel, Noé, que ha decidido dedicar el mismo tiempo a la higiene personal que el que en su día le debió dedicar el personaje bíblico. O lo que es lo mismo, el actor neozelandés ha apostado, para desespero de sus compañeros, por abandonar el desodorante y olvidar la ducha para, así, interpretar un personaje más creíble. «No quieres estar a su lado cuando pasa. ¡Apesta!», revela un miembro del equipo a la revista National Enquirer. Y añade: «Todo el mundo está contando los días que quedan para que el proyecto acabe».
Información publicada en la página 66 de la sección de Gente de la edición impresa del día 11 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)