El enemigo del barcelonismo puede ser una buena persona lejos de los clásicos de la Liga.
EL MISMO ADORNO Son muchas las distancias entre Pepe y Messi. El club y el fútbol que defienden, por ejemplo. Sin embargo, este verano han coincidido al lucir un rosario o escapulario en el cuello rematado por un crucifijo. El crack del Barça adornó la indumentaria en una rueda de prensa reciente. El defensa madridista, en una playa de Menorca. JORDI COTRINA
EL MISMO ADORNO Son muchas las distancias entre Pepe y Messi. El club y el fútbol que defienden, por ejemplo. Sin embargo, este verano han coincidido al lucir un rosario o escapulario en el cuello rematado por un crucifijo. El crack del Barça adornó la indumentaria en una rueda de prensa reciente. El defensa madridista, en una playa de Menorca. JORDI COTRINA
Información publicada en la página 327 de la sección de Gente de la edición impresa del día 26 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Sentado sobre una toalla mientras su mujer le pone crema protectora desde la tumbona, Pepe hace bromas a su sobrina y se ríe cuando gana un juego en la pantalla de su móvil. Después de un breve baño, de dejarse retratar con algunos hinchas en bañador, vuelve a la toalla para jugar a las cartas, tomar bebidas isotónicasy fruta y hacer tiempo hasta la hora del almuerzo.
El defensa que clavó los tacos en una mano de Messi, que arreó una voltereta circense a Dani Alves y besó con furia provocadora el escudo de la camiseta cuando abandonaba el Camp Nou tras ganar 1-2, es el mismo bañista que acaricia el vientre de su esposa embarazada y disfruta cuando escucha cómo su sobrina se acerca a la tripa de la tía y habla con el futuro primito. «Buenos días», susurra sobre la panza de ocho meses
La familia de Képler Laveran Lima Ferreira, como figura en el pasaporte del central del Madrid, ha disfrutado de varios días en el hotel Sol Gavilanes, en cala Galdana (Menorca). Un cinco estrellas modernizado 40 años después de que lo construyera la abeja de Ruiz-Mateos destrozando uno de los rincones más hermosos de la isla. Pese al desastre, cala Galdana conserva un encanto especial para quien solo busca descanso y discreción. «Solo falta que venga Messi», comentó al descubrir a Pepe un vecino de tumbona. «Los del Barça nos tienen abandonados, prefieren Eivissa y Formentera», le advierte una lugareña. Los empleados del hotel elogian la simpatía y dulzura de Pepe. Sí, puede certificarse que lejos del balón no es tan malo. Ninguna ostentación salvo el reloj nacarado en blanco y la protección, también blanca, de su teléfono última generación. La colección de bermudas esconde el calzón blanco.
Sí, es cierto, de cerca, el defensa del club rival parece buen tipo. Pero ni tan alto, ni tan coráceo como se le ve por la tele en los clásicos.