Andy Murray esperó al anochecer del lunes, cuando Flushing Meadows estaba ya desierto, para celebrar de manera íntima su primer torneo grande, el Abierto de Estados Unidos. Lo hizo con su novia, Kim Sears, de 24 años, hija de un entrenador de tenis, con la que sale (salvo alguna ruptura temporal) desde el 2005.
Información publicada en la página 69 de la sección de Gente de la edición impresa del día 12 de septiembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)