Desde el 2004 Belén Ordóñez -fumadora empedernida y mujer de frágil salud- no era ella misma sino su mitad. Así lo declaró la hija del mito del toreo Antonio Ordóñez, que nunca se recuperó del hecho «más triste» de su vida: la muerte de su hermana mayor, Carmina, que en el 2002 fue encontrada sin vida en la bañera de su casa. Tenía 49 años. «Me falta la mitad del cuerpo. Me falta un brazo, una pierna. A veces deseo irme con ella, pero sé que no debo pensarlo», aseguró entonces Belén. La menor de los Ordóñez, que superó un cáncer linfático del que se trató en Houston (EEUU), falleció en la madrugada de ayer víctima de un enfisema pulmonar, enfermedad crónica por la que fue ingresada en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid el pasado mes de marzo, y debido a la cual llevaba meses sin poderse levantar de su silla de ruedas.
Arriba, Fran Rivera entra en el tanatorio con Lourdes Montes. Abajo, a la izquierda, Cayetano Rivera y Eva González; y a la derecha Julián Contreras Jr con su padre. GTRES
Información publicada en la página 324 de la sección de Gente de la edición impresa del día 04 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Belén tenía 56 años y, al igual que su hermana, una enmarañada vida llena de problemas y excesos. Y eso que ambas nacieron en una adinerada familia de triunfadores, la formada por Antonio Ordóñez y Carmen González (hermana de Luis Miguel Dominguín). A pesar de haber recibido una educación exquisita (estudiaron en el Liceo francés, algo prohibitivo para la mayoría de las familias españolas de la época) ninguna de las dos se convirtió en triunfadora. Más bien, en lo contrario. Ambas fueron muñecas rotas que airearon sus miserias en los platós televisivos más amarillos.
Si en algo no triunfaron las hermanas fue en el amor. Al igual que Carmina, Belén también se separó de su primer marido. En el caso de la mayor, este fue Francisco Rivera, Paquirri, que murió en 1984 tras una cogida en Córdoba (para entonces, el diestro estaba casado con la tonadillera Isabel Pantoja) y con quien tuvo dos hijos, también toreros: Cayetano y Francisco. Mientras, en 1975 Belén dijo sí, quiero a otro torero: Juan Carlos Beca Belmonte, de quien también se separó. El segundo matrimonio de Belén tampoco tuvo un final feliz. Fue con el novillero José Luis Cobo, con el que aseguró haber sufrido malos tratos, algo que, lamentablemente, también estuvo presente en la vida de Carmina, en este caso fue a manos de su tercer marido: Ernesto Neyra. Finalmente, el bailarín fue absuelto de los cargos a pesar de que Carmina aseguró haber tenido que recibir asistencia médica (unos puntos) tras una de sus muchas peleas conyugales.
AYUDA PSIQUIÁTRICA / A Belén, que a lo largo de su vida necesitó asistencia psiquiátrica, la felicidad en el amor le llegó de la mano de Francisco Ruiz Wagner, padre de su única hija, Belén, que ayer estaba tan destrozada por la muerte de su madre que no acudió al tanatorio de Madrid, donde sí se vio a sus primos, los hijos de Carmina: Cayetano, Francisco y Julián Contreras Jr (fruto de su matrimonio con Julián Contreras).
Ruiz Wagner fue el gran amor en la vida de Belén, según confesó ella misma en el libro de memorias, Recuerdos. Sin embargo, la felicidad duró muy poco porque en 1985 falleció víctima de un cáncer. Un año antes había muerto su madre, por la que las hermanas sentían devoción. A partir de entonces, Belén sufrió unas fortísimas depresiones que, según confesó, le llegaron a hacer más daño que el cáncer. 14 años más tarde falleció su padre.
En el 2004, Belén sufrió la pérdida más horrible, la de su hermana, cuya vida estuvo dominada por los excesos. Uno de ellos fue, precisamente, la adicción a las pastillas, problema que se trató en centros especializados.