No satisfechos con chupar la sangre, los vampiros de la serie televisiva Diaris de vampirs o Crónicas vampíricas -según el canal que lo emita- chuparán la pasta a los fans de la serie en la convención BloodynightCon2, que hoy y mañana se celebra en el Hotel Barceló Sants. Hay unas 500 seguidoras inscritas -la mayoría son féminas-, según la organización.
Los protagonistas de 'Diaris de vampirs', Matt Davis (izquierda), Michael Trevino e Ian Somerhalder, ayer, en su encuentro con la prensa. JOAN CORTADELLAS
Información publicada en la página 70 de la sección de Gente de la edición impresa del día 05 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Hasta 400 euros han pagado las más entusiastas para hacerse fotos, ver de cerca y escuchar desde una privilegiada zona las explicaciones de Ian Somerhalder (el vampiro más malo de la serie, Damon Salvatore), Michael Trevino (interpreta a Tyler Lockwood) y Matt Davis (encarna a Alaric Saltzman). «Las fans en Barcelona son increíbles. Tienen un entusiasmo brutal pero a la vez son respetuosas, no como en otros lugares», destacó ayer Somerhalder, el que estuvo más parlanchín durante la rueda de prensa de presentación de la cita. El encuentro con los periodistas es por ahora lo único que mantiene gratis la empresa KLZ Events, organizadora de la convención.
Los pases más caros, el Exclusive, de 400 euros, y la Salvatore de 250, se han agotado. Ayer, último día para la inscripción solo quedaban las más «baratas», de 100 euros. Eso mismo es lo que vale tener un encuentro en exclusiva, junto a un grupo de entre 10 y 20 personas, con uno de los protagonistas durante media hora. Todo está medido y calculado en esta cita destinada a explotar el filón del fenómeno fans.
Los actores están acostumbrados a todo tipo de preguntas en estas reuniones. «¿Qué ropa interior llevas?» y «¿Te casarías conmigo?» son algunas de las más directas y curiosas que les han lanzado hasta la fecha, comentaron. «Muchas te piden un beso, pero eso es peligroso», dijo Trevino mientras los otros asentían. «Si se lo das a una tendrás que dárselo a todas», añadió. «Y eso es una droga», comentó Davis, irreconocible con enormes gafas de sol y gorra.