Difícilmente una muerte será tan llorada por el mundo de la gastronomía como la del joven periodista Pau Albornà, responsable de la revista digital 7 caníbales y miembro del equipo de producciones gastronómicas GSR. Un accidente de moto, la noche del lunes, se llevó por delante una carrera marcada por el entusiasmo por su profesión y un talento que apuntaba alto, y apagó de golpe los fogones de los mejores restaurantes de España; eran las lágrimas de Ferran Adrià, Joan Roca, Paco Pérez, Quique Dacosta, Dani García, Carles Gaig, Xavier Pellicer, Mey Hoffman, Paco Morales, Xavier Franco, Ly Leap, Òscar Manresa... La lista no cabe en este espacio, como no cabían los coches en el campo de fútbol junto al tanatorio de Sant Just Desvern, abierto para la ocasión ante el alud de gente que acudió a despedirse del periodista.
Información publicada en la página 69 de la sección de Gente de la edición impresa del día 15 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Todos esos cocineros, y más, estaban presentes ayer (Juan Mari Arzak llegó más tarde, procedente de México) apretando los dientes para que no se les escapara el llanto por la pérdida del que muchos consideraban un hermano pequeño, ya que el inquieto y alegre Albornà, de 25 años, había crecido con ellos (su madre, Roser Torras, es el alma máter de GSR). Adrià, que el lunes recibió la funesta noticia en Nueva York, donde estaba presentando un documental en la sede de la ONU sobre el poder de la gastronomía en Perú como integrador social, habló en el funeral. «El que iba a ser uno de los días más felices de mi vida pasó a ser uno de los más tristes».
Recordaron que, además de periodista de raza, que se estaba consolidando entre los buenos, era también miembro de los Castellers d'Esplugues. Sus compañeros levantaron dos pilares de cuatro tras la ceremonia. Con todos los que estaban allí, todos los que le querían, se podría haber hecho uno hasta el cielo para traer a Pau de vuelta.