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A punto estuvieron ayer los fotógrafos de cazar un beso en la boca entre Felipe y Letizia, una auténtica rareza. No se lo dieron en público cuando se casaron, en el 2004, así que solo algún descuido de alguno de los dos ha permitido una cariñosa estampa que certifica que son una pareja enamorada. Poco faltó para que ayer esa imagen se produjera. Los reflejos del príncipe ante el desliz de su mujer, que iba a saludarle como lo hacen en la intimidad, lo evitó. Acabó en un beso en cada mejilla y un fuerte abrazo. Se produjo la anécdota cuando se encontraron en una mesa petitoria de la Cruz Roja frente al ministerio de Asuntos Exteriores, donde la princesa recogía fondos para la entidad en el tradicional Día de la Banderita.
Felipe besa a Letizia, ayer, a su llegada a la mesa de la Cruz Roja junto a la sede del ministerio de Exteriores. REUTERS / SERGIO PÉREZ
Información publicada en la página 61 de la sección de Gente de la edición impresa del día 11 de octubre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Felipe dio un paseo por las calles más céntricas de Madrid con motivo de la tradicional jornada benéfica. Visitó a su madre, que estaba en la mesa junto al Congreso de los Diputados, y le dio un donativo a cambio de una banderita. Luego, el heredero de la corona prosiguió su camino por la Carrera de San Jerónimo, rumbo al puesto ubicado en la entrada de la Real Casa de Correos, donde se encontraba su hermana mayor, la infanta Elena.
SOCORRO A UN CICLISTA CAÍDO / Durante el trayecto, numerosos ciudadanos se cruzaron con el hijo del Rey y le mostraron su cariño. Algunos de ellos incluso se acercaron a él para pedirle permiso para hacerse juntos una foto. En la Puerta del Sol, otra anécdota: un ciclista sacó su cámara para grabarlo en vídeo y acabó cayéndose ante el propio príncipe, que le ayudó a levantarse.