Se fue la noche del lunes para siempre Pau Albornà, y no hay manera de arrancar palabras al teclado para recordar a un periodista que era puro entusiasmo por su oficio. Dirigía la revista digital 7 caníbales, referencia en la red, y trabajaba en GSR, empresa dedicada a producciones de gastronomía. No hay palabras, sino dolor, rabia. No hay palabras. La columna en blanco... La mente en blanco... El corazón en negro. Maldito accidente de moto.
Información publicada en la página 74 de la sección de Gente de la edición impresa del día 13 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pau (25 años) se autodefinía «culé, independentista, casteller y enamorado de una castellera» (Júlia). Era joven pero estaba creciendo muy rápidamente. Lógico, pues a su inteligencia se le unían la pasión por un oficio que se alimenta de eso, de ganas, de pasión. A él le sobraban. Muchos en la profesión le consideraban como un hermano pequeño: inquieto, alegre, cómplice, noble; preguntaba, repreguntaba, debatía, respetaba. Tomaba nota.
Con un poco más de tiempo él se habría convertido en una referencia como las que admiraba en esta profesión que el lunes se quedó sin palabras y con el corazón en negro. FERRAN IMEDIO