La duquesa de Alba tiene un corazón hippy, no hay más que ver la ropa que luce durante sus paseos, y le encantan los abalorios, por eso no dudó en comprar algunas pulseras a un vendedor ambulante que se le acercó en la playa (foto). La duquesa baja cada mañana a la playa de Cala Salada, en Eivissa, con sus nietos Luis y Amina, hijos de Cayetano Martínez de Irujo, a los que esta semana se unirán su hija Eugenia y su nieta Cayetana. Madre e hija tienen mucho de que hablar, sobre todo, desde que Fran Rivera ha presentado una demanda para obtener la custodia de su hija, que quiere irse a vivir con él a Sevilla. Al que no se ha visto aún en la isla es a Alfonso Díez. El marido de la duquesa se encontraba en la localidad sevillana de Carmona asistiendo al entierro de Manolo, el chófer de los Alba de toda la vida, que ha muerto a los 50 años de infarto fulminante. Cayetana ha enviado a Alfonso en representación de la Casa de Alba y se ha quedado en Sa Aufabaguera, su residencia ibicenca, la misma que heredará su hija Eugenia cuando ella desaparezca.
Información publicada en la página 327 de la sección de Gente de la edición impresa del día 10 de agosto de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)