Gerard Piqué es un central rápido. Bien los saben los delanteros rivales y los periodistas que siguen sus andanzas fuera de los terrenos de juego. A ambos gremios les cuesta darle alcance. Ayer, el jugador del Barcelona dio una nueva muestra de su potencia. Y no lo hizo vestido de corto, sino con un volante entre las manos, el de su imponente Audi Q7, en un día señalado: él cumplía 25 años y su novia, Shakira, 35. Era más que probable que lo celebraran juntos, así que había una buena foto de la pareja que conseguir.
Información publicada en la página 68 de la sección de Gente de la edición impresa del día 03 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
La historia empieza a ser habitual; al crack no le gusta nada tener a la prensa tras él y, en cuanto puede, pisa el acelerador, hace un par de maniobras peligrosas si lo considera necesario y adiós a los paparazis. Así lo ha hecho casi siempre desde que sale con Shakira. Una vez, dio media vuelta en plena Diagonal. En otra ocasión, llegó a pedir ayuda a un agente de la Guardia Urbana, que no le hizo caso ni le recriminó que hubiera aparcado en doble fila su Porsche Cayenne. Ayer no le importó hacer más de una pirula y romper los límites de velocidad de la Ronda de Dalt, según relatan algunos testigos de la persecución.
Todo comenzó ayer por la tarde. Antes, el jugador había ido a entrenar con normalidad a la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí, donde el equipo realizó una sesión de recuperación tras el partido de ida de las semifinales de la Copa del Rey contra el Valencia. Llegó a casa y, tras descansar un poco, se subió al coche camino de algún destino desconocido. A las puertas de su casa le esperaban los fotógrafos de la prensa rosa, a los que ya conoce tras haberlos intentado driblar en decenas de ocasiones. Ayer, ateridos de frío, le pidieron amablemente que posara con su pareja ante las cámaras allá donde hubiesen quedado, y que de esta manera se ahorrarían todos una nueva persecución; ellos y él. Y que si accedía, no les molestarían en un día tan especial para ambos. La respuesta de Piqué fue innegociable: «Yo no pacto con nadie. Correré lo que haga falta para perderos de vista». La cosa volvía a pintar cruda. Y así fue. El futbolista, que vive en un tríplex de la parte alta de la calle de Muntaner, subió hacia el paseo de la Bonanova con los fotógrafos pegaditos a su tubo de escape. Y ahí comenzó la fiesta de cumpleaños. En el paseo de la Bonanova adelantó unos cuantos coches de manera ilegal con el objetivo de ponerlos entre el suyo y los de los periodistas. Estos, avezados en estas lides, pudieron seguirle la pista. Pero al llegar a la ronda de Dalt, Piqué apretó el acelerador y desapareció.
Hace justo un año, el futbolista y la cantante no pudieron celebrar sus respectivos aniversarios el día que los cumplían, un miércoles, porque él estaba convocado para disputar la vuelta de la semifinal de la Copa del Rey en Almería. Ella se recogió la melena, se vistió de negro y acudió al encuentro de unos amigos para celebrar su cumpleaños en el restaurante Noti, en la calle de Roger de Llúria. La cita llegó el sábado siguiente, tras un Barça-Atlético.
LA PRIMERA FOTO JUNTOS, HACE UN AÑO / Fue un encuentro con familiares y amigos que el jugador inmortalizó y colgó en Facebook la madrugada del lunes siguiente. Era la primera foto de ambos juntos, oficializando de alguna manera lo que todo el mundo sabía: que eran pareja. Ahí aparecían, entre otros, Tonino y Lucila, hermanos de la cantante, el realizador, fotógrafo y amigo Jaume de Laiguana, y Carles Puyol, que acudió con Malena Costa, que entonces era su novia. Quizás no haya que esperar mucho para ver la nueva celebración de los cumpleaños de Piqué y Shakira. Eso sí, en sus cuentas de Twitter o de Facebook.