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Finalizó ayer el juicio que durante tres días se ha celebrado en Barcelona contra Ferran Adrià por la reclamación de un exsocio. En la última sesión, la defensa del cocinero, que ha sido llevado a juicio por los hijos del empresario y filántropo catalán Miquel Horta, pidió a la jueza que reconozca la «honestidad» del chef y elogió su «generosidad» por legar a todos su «sueño hecho realidad» a través de la creación de la Fundación El Bulli. El cocinero aseguró que su socio, Juli Soler, y él regalarán el restaurante a la fundación porque «El Bulli es de todos».
Información publicada en la página 54 de la sección de Gente de la edición impresa del día 01 de noviembre de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los hijos del empresario pidieron la anulación de la venta realizada en el 2005 de las acciones que tenía su padre en el establecimiento porque, a su entender, los que eran sus socios, Adrià y Soler, se aprovecharon del transtorno bipolar que padece su progenitor para pagarle menos. Por ello, los demandantes reclaman el 84% de las acciones (67 millones de euros), aunque Horta entró en el negocio con solo un 20%.
El abogado de Adrià resaltó en su informe que el cocinero y Soler «trabajaron como negros sin cobrar lo que debe cobrar un chef de esa categoría», unos 40.000 euros anuales, y que durante 10 años pagaron las deudas del restaurante con las ganancias de sus actividades paralelas.