Elecciones a la vuelta de la esquina en Catalunya: autonómicas en noviembre, municipales en mayo. Políticos al ataque. ¿Una cena con Scarlett Johansson? Por favor, claro que sí, cómo hacerle un feo a la chica. Por la Sala Oval del Palau Nacional, donde se entregan los premios Botón Mango, aparecen el presidente de la Generalitat. José Montilla; su rival de CiU, Artur Mas; el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, y su oponente del partido nacionalista, Xavier Trias. ¿La diva no vota? Qué más da. La cuestión es charlar con ella, preguntarle por su estancia en Barcelona, venderle la marca Catalunya, practicar inglés y, ya de paso, aparecer en las fotos junto a la musa de Woody Allen... El glamur también gana votos; un president o un alcalde que se codea con una estrella de Hollywood es, por contagio, mucho más glamuroso.
El presidente de la Generalitat, José Montilla, con Johansson y el presidente de Mango, Isak Andic. JORGE ANDREU
El presidente de CiU, Artur Mas, entre Anne Igartiburu y Scarlett Johansson, la noche del miércoles. EFE
Información publicada en la página 62 de la sección de Gente de la edición impresa del día 22 de octubre de 2010 VER ARCHIVO (.PDF)
Atrevido como siempre, Hereu fue el primero en abordarla con su natural simpatía mientras ella cataba el champán de bienvenida antes del ágape y departía con Jean Paul Gaultier, presidente del jurado de los galardones mejor dotados del mundo de la moda (entregan cada año 300.000 euros a un joven diseñador). El político se interesó por su visita a la ciudad. «Me ha hecho ilusión volver», le respondió la intérprete, de 25 años, que le confesó que todavía estaba bajo los efectos del desfase horario por el vuelo del lunes desde Los Ángeles, donde vive, a pesar de que llevaba ya tres días en Barcelona.
EL ALCALDE, UFANO / «Le ha sorprendido que haya tanto movimiento en la ciudad. Pero es que han coincidido el mismo día el partido del Barça, el Barcelona Meeting Point y los premios Botón Mango», comentó el alcalde, ufano por la alegría que mostraba Scarlett por regresar a la ciudad que conoció durante el rodaje de Vicky Cristina Barcelona. «Dice que la actividad social es potente», resumió asombrado por su cercanía.
Mas se presentó minutos después. «Una chica muy agradable, no parece que se le haya subido a la cabeza el éxito», fue su primera impresión. No mentía, ya que se sentó junto a ella en la cena y, tras unos minutos en los que les costó romper el hielo, no pararon de charlar ante la mirada de su esposa, Helena Rakosnik. «¿Mi mujer celosa? ¡Pero podría ser mi hija! De hecho, tengo una hija de la misma edad».
El candidato de CiU a la presidencia de la Generalitat le estuvo instruyendo un buen rato sobre «la estructura política de España» tras haber hablado de gastronomía, salud y, cómo no, Barcelona. «Le he comentado que nos parecemos mucho a EEUU, con comunidades autónomas que son similares a los estados federales, cada uno con sus leyes y sus governors». Scarlett asentía ante la lección impartida entre bocado y bocado de lubina salvaje y parmentier de crustáceos con sopa de bogavante. Ella le habló de lo mucho que le gusta Obama; él, de sus aspiraciones políticas. «Si vuelves por aquí y soy el governor de Catalunya, llámame», bromeó en su despedida el convergente. El eterno galán del Parlament tuvo a su derecha a otra mujer de bandera, la presentadora vasca Anne Igartiburu, que le sorprendió por su belleza. No habló tanto con ella como con la estrella de cine. Quizá debería haberlo hecho, ahora que promueve el concierto vasco para Catalunya.
Montilla, que había llegado tarde y llegó justo a tiempo de cenar, se sentó delante de Johansson y Mas. No cruzó palabra con la diva; su rival se la había robado. Tras la cena, con Andic como traductor, el president habló con la menuda rubia de Barcelona. Ella, amable y cortés, repitió por enésima vez que la frase de que ya había estado en la ciudad durante dos meses por el rodaje de Vicky Cristina Barcelona. Él, hierático como siempre, exhibió algo parecido a una sonrisa. Ella le dio dos besos y le pasó la mano por la espalda para posar para una foto. No lo sabía, pero estaba palpando al actual governor, un superhéroe para los suyos, al que han bautizado como el increíble hombre normal. Podría ser el título de una película. De Allen, por ejemplo.