• Sábado 25 mayo 2013, 03:05 h

elPeriódico.com

Estopa

Registrarse | Identificarse

Tito Vilanova

La designación del nuevo entrenador del Barça y sucesor de Guardiola dispara el interés por el pequeño pueblo ampurdanés en el que nació, que lo venera por ser un deportista ejemplar

El señor de Bellcaire

Domingo, 6 de mayo del 2012 Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
FERRAN COSCULLUELA

A Bellcaire d'Empordà le ha tocado el Gordo. Solo así se entiende el interés mediático que ha despertado en los últimos días este pequeño pueblo del Baix Empordà en el que viven 660 vecinos. Diarios, teles y radios (incluidos los reporteros del programa Punto Pelota de Intereconomía) han desfilado por esta tranquila localidad situada a 6 kilómetros de L'Escala. A Bellcaire le ha tocado la lotería del fútbol, porque allí nació en 1969 Francesc Vilanova, Tito, el nuevo entrenador del Bar-ça tras la increíble era Guardiola.

YA PROMETÍA. Tito Vilanova, con jersey granate, a los 12 años, junto a un grupo de compañeros que muestran los trofeos ganados en las Olimpiadas escolares del colegio Empúries de L'Escala, en 1981. JORDI PIQUÉ<BR/>

El padre del técnico azulgrana, Joaquim Vilanova, asegura que no conocía la noticia que hizo pública el presidente Sandro Rosell en la misma rueda de prensa en la que Pep Guardiola anunció que se marchaba. «Mi mujer y yo estábamos preparando la mesa para comer y nos acordamos de la rueda de prensa de Pep. Pusimos la tele para verla y, cuando Sandro dijo que Tito sería el nuevo entrenador, los dos exclamamos: '¿¡Qué!?'. Nos quedamos con la boca abierta», recuerda.


Pacto de silencio


El padre de Tito, conocido en L'Escala como Talla, tiene un acuerdo con su hijo, al que siempre recomienda que no le cuente «nada que no se pueda repetir». Un buen consejo que debería seguir mucha gente. Tras conocer la buena noticia, Joaquim Vilanova y su esposa, que ya tienen edad para estar jubilados, se fueron a trabajar como cualquier otro día en las tiendas que regentan en L'Escala y L'Estartit. Todo un ejemplo de la humildad y seriedad de esta familia.

Aunque lleva una semana atosigado por la prensa, Vilanova padre no pierde la buena educación ni el buen humor, y aceptó el requerimiento de los dos periodistas del Cuaderno del Domingo que lo abordaron el pasado miércoles cuando entraba en su casa. «Bueno, si vamos a seguir hablando, al menos pasen», invita. Y la charla prosigue en el mismo patio en el que Tito martirizaba a sus vecinos con sus interminables sesiones de tiros a la pared. «Se pasaba horas chutando. Y los pobres vecinos no se quejaron nunca. A veces, acabábamos de cenar y decía: 'Voy a jugar un rato', y se pasaba dos horas dándole a la pelota. '¡Pero si ya son las 10 de la noche!', pensaba yo cuando lo veía salir. Estaba obsesionado por el fútbol. Era pura fibra y un nervio. Muy buen chico, aunque algo movido. Yo a veces le reñía: 'Deja la pelota que solo sabes jugar a fútbol. ¡El frío que hemos pasado su madre y yo en los campos cuando lo llevábamos a jugar de crío!», recuerda.

Como cualquier padre, Joaquim no puede ocultar el «orgullo» que siente por el nombramiento de su hijo. Tito Vilanova ingresó en La Masia del Barça a los 13 años y llegó a debutar en el primer equipo, en mayo de 1989, en un amistoso en Banyoles en el que sustituyó -guiños del destino- a Guardiola y que acabó 2-6. Coincidió con futbolistas que jugaban en su mismo puesto, como Milla, Amor y el propio Pep, que le dificultaron el paso, aunque hay quien dice que quizá le faltó paciencia para aguantar un poco más en el filial, a la espera de una oportunidad para dar el salto a la Primera División.

«Nos hace mucha ilusión, pero también sentimos algo de angustia porque es un puesto de mucha responsabilidad. Pero la verdadera noticia para nosotros es que, si lo ha aceptado, es porque se encuentra bien de la enfermedad que sufrió», afirma Joaquim, en referencia al tumor que se le extirpó de la glándula parótida el pasado noviembre.

Al padre del futuro entrenador del Barça no le gusta salir en los medios de comunicación. Prefiere el trabajo y la discreción a las fotos y la popularidad. Un pudor mediático que ha heredado su hijo. El verano pasado, Tito Vilanova declinó el ofrecimiento que le hizo el alcalde de Bellcaire, David Font (de la candidatura independiente Junts per  Bellcaire d¿Empordà), para hacerle un homenaje después de que el Bar-ça ganara la Liga y la Champions.

«Me dijo que no había hecho nada importante y que había otras personas como agricultores o gente mayor que llevan toda la vida trabajando, que lo merecían más que él. Es una persona humilde y encarna los valores que desde hace años intentamos inculcar a los niños del pueblo con el deporte», explica el alcalde. Eso no quiere decir que Tito se desentienda del pueblo que dejó cuando era un crío. Al revés: cada verano pasa unos días de descanso.
Vilanova se ofrece a dar charlas o hacer entrenamientos con los niños y, según cuenta un vecino del pueblo que es algo mayor que él, alguna vez ha invitado a varios padres con sus hijos a un entrenamiento del Barça para que puedan ver de cerca a los jugadores. «Eso para un niño es mejor que cualquier partido», explica este padre entusiasmado.

El nuevo entrenador del Barça ha sido un acérrimo culé toda su vida. Esa es otra característica de su familia. Joaquim Vilanova fue uno de los fundadores de la peña barcelonista de L¿Escala hace más de 35 años. Además de alcalde de Bellcaire por CiU durante 12 años (1991-2003), Joaquim también presidió una buena temporada el club de fútbol del pueblo. Junto con el maestro Jaume Hugas, que era el coordinador del club, llevaron a cabo una gran tarea para promocionar el deporte y educar a los chicos en sus valores.

Tito Vilanova fue uno de esos muchachos. De aquella época se cuenta en el pueblo que el hijo del presidente del Bellcaire desobedeció al entrenador durante un partido. El técnico había pedido al pequeño de los Vilanova que dejara aparcada su vocación goleadora porque necesitaba que marcara a un peligroso jugador del equipo rival. No le hizo caso y se lanzó al ataque. Tras el encuentro vinieron las recriminaciones y, cuando el entrenador le preguntó por qué no había seguido sus instrucciones, su sincera respuesta desarmó su enfado: la madre de Tito le había prometido que le compraría una camiseta del Barça si marcaba un gol.

El alcalde está encantado de que el nombramiento de Tito Vilanova haya catapultado a la fama el nombre de Bellcaire d¿Empordà. Una población que tiene un castell-palau del siglo XIII que ha sido restaurado, y que cada año celebra una representación teatral, Bandera de Catalunya, que es la «esencia» de la historia medieval de esta pequeña localidad asentada a los pies del macizo del Montgrí. «El nombramiento de Guardiola y el de Tito como técnicos del Barça demuestra que no hace falta salir al extranjero para eso. Encarnan los valores del trabajo y la seriedad propios de Catalunya. Son una forma de entender el deporte que es muy de este país», afirma Font.

En la escuela de Bellcaire, una veintena de niños de entre 6 y 7 años juegan en el patio. Un campo de fútbol improvisado en el que Tito Vilanova jugó durante la infancia, aunque también estudió en L¿Escala y en Figueres antes de ingresar en La Masia. Todos los pequeños saben quién es su ilustre vecino, a qué club entrena e incluso el motivo que le ha llevado a tomar las riendas del primer equipo. «Será el próximo entrenador porque Guardiola se jubila», dice uno de ellos que, desde su corta edad, debe de ver al técnico del Bar-ça como una persona muy mayor.

Son niños con memoria y aún recuerdan el dedazo de José Mourinho. «A una persona tan discreta como Tito, la popularidad que le dio el incidente con Mourinho le sentó fatal. Él es todo lo contrario», afirma el alcalde. «Y para nosotros, esa agresión es como una metáfora del carácter catalán: resistiremos, aunque nos pongan el dedo en el ojo», dice Font con su característica facilidad para convertir en símbolos políticos los sucesos deportivos.
Jordi Piqué, maestro jubilado del colegio Empúries de L¿Escala, también recuerda a Tito Vilanova. No es el único. Algunos de sus antiguos compañeros de clase se han bajado de internet una foto del equipo de fútbol del colegio de 1981 en la que aparece el técnico del Barça. «Uno de ellos es del Atlético de Madrid y tiene la foto en el móvil. `¡Pero si tú eres del Atlético!», le recriminé cuando me la enseñó. «Sí, pero yo he ido a clase con Tito», contestó orgulloso.

Piqué asegura que Vilanova era «buen chico» y sacaba «buenas notas», aunque era un alumno «algo tímido». Un carácter discreto que, al parecer, aún conserva. «Cuando me lo encuentro siempre lo voy a saludar y aún me sigue contestando con cierta timidez», explica. Una prudencia engañosa, pues se desata en vigorosos manotazos cuando un entrenador portugués le provoca.

Votos:
+0 votar a favor
-0 votar en contra
Compartir: delicious digg technorati yahoo meneame facebook buzz
Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto

Escribe tu comentario:

AVISO: El comentario no puede exceder de 500 caracteres

PARA PARTICIPAR DEBE SER USUARIO REGISTRADO. (Registrarse | Iniciar Sesion)

Gente y TV

Lo +

Lo más
Mostrar grupo Lo más visto
Ocultar grupo Lo más comentado
Mostrar grupo Lo más valorado
Mostrar grupo Lo más enviado