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FENÓMENO MEDIÁTICO

Sara Carbonero se ha convertido en la Carmen Sevilla de Twitter

Las meteduras de pata de la locutora de Tele 5 alimentan su leyenda de fenómeno mediático

En la Eurocopa, la periodista que se mete autogoles ha competido en protagonismo con la propia selección

Lunes, 2 de julio del 2012 - 20:55h. Imprimir Enviar esta noticia Aumentar/ Reducir texto
JUAN FERNÁNDEZ / Madrid

La condición de ídolo mediático consiste en una pátina refulgente que impregna la piel del personaje público hasta convertirlo en una entidad de naturaleza suprarreal a ojos de la audiencia. Como ocurre con el sacerdocio, es una cualidad que imprime carácter en quien lo porta, y que se incorpora a su figura para siempre. Alcanzado ese estatus, ya da igual lo que el famoso diga o haga. Acierte o yerre, alcance la gloria o se hunda en la miseria, cada uno de sus gestos será noticia de gran alcance al instante para una concurrencia que no es que lo adore: directamente lo devora.
Es difícil fechar el momento en el que Sara Carbonero Arévalo (Corral de Almaguer, Toledo, 1984) pasó de modesta reportera de deportes con asignaturas de la carrera de Periodismo aún pendientes de aprobar, a icono de pantallas y revistas y protagonista de dimes y diretes en la cola del autobús y en las redes sociales. Unos dirán que la mágica unción tuvo lugar cuando irrumpió con sus ojos aguamarina en los informativos de La Sexta, en el 2007. Y no les faltará razón, pues fue aquella tribuna la primera que la fogueó, empezando así a popularizarse su inquietante mirada entre el gran público, aunque su fama se disparó dos años más tarde, al cambiar el humilde 'share' de la emisora de Mediapro por el poderío de
Tele 5, canal maestro como pocos en fabricar tótems televisivos de efecto inmediato.
Otros sostendrán que el dedo divino que se posó sobre ella fue en realidad el del editor de la versión norteamericana de la revista 'FHM' que la presentó en su número de julio del 2009 como «la reportera de deportes más sexi del mundo». Y también estos tendrán su justificación, pues en este país no valoramos ningún producto local tanto como aquel que desde el exterior nos lo señalan como auténtico o supremo.
Finalmente, habrá quien piense que Sara alcanzó su actual categoría de figura nacional, al nivel del toro de Osborne, cuando se hizo pública su relación con el portero y capitán de la selección de fútbol, Iker Casillas, lo que en cierto modo la convirtió en la novia de España.

Sara Carbonero, en la final de la Eurocopa. MATTHIAS SCHRADER | AP

El champú y las columnas

Lo cierto es que lejos de mantenerse al margen de ese creciente runrún, o de esforzarse por deshinchar su burbuja, durante todo este tiempo la locutora ha aprovechado el viento a favor para incrementar su dimensión pública, ya fuera anunciando marcas de champú, aceptando convertirse en columnista experta en la prensa deportiva o compaginando su papel de rostro indiscutible en las cadenas de Mediaset con distintas participaciones en emisoras de Italia y México en calidad de docta madrina del balompié hispánico.
Sin despeinarse, Carbonero supo dar con la pose justa para ser portada cada semana en las revistas del corazón mientras se ponía de perfil ante las críticas que arreciaban sobre ella, coincidentes todas en la sospecha de que la periodista había alcanzado el Olimpo mediático no por su valía profesional, sino por su cara bonita. En ese festival de reproches, las puyas facilonas a cuento de sus errores, algunas con un indisimulado aroma sexista, se cruzaron con severas descalificaciones contra su persona y oficio, como la que le lanzó la veterana reportera Rosa María Calaf, quien la acusó de estar haciendo «un flaco favor a la mujer y al periodismo».
A estas alturas de la película, el divertimento de dar caña a la Carbonero ha dejado pequeño el debate de sus defectos y fortalezas, como ha demostrado el alud de chistes sobre su trabajo que ha reventado Twitter durante la Eurocopa a cuento de la famosa etiqueta #graciasSara. Esta semana, si la periodista era noticia un día por revolverse ofendida ante el pimpampum recibido desde el anonimato de la red social, a la noche siguiente volvía a dar carnaza a quienes la han elegido como pelele del momento al meter la pata entrevistando a Iniesta tras el partido ante Portugal. Como si se tratara de uno de los irónicos tuits que estos días han circulado, la locutora preguntó al azulgrana si le habría gustado lanzar uno de los penaltis de la tanda, que en realidad acababa de tirar, pero que al parecer ella no había visto.
El titular de prensa parece perseguir a la manchega allá donde vaya. El jueves volvió a ocupar los teletipos por la muerte de su abuelo, lo que la obligó a abandonar la Eurocopa por unas horas. Cualquier empresa de márketing pagaría su peso en oro por disponer de su capacidad para atraer la atención. A riesgo de convertirse en la nueva Carmen Sevilla de Tele 5, de momento Carbonero ya no es la Sara de Paolo Vasile ni de Casillas, sino la Sara de España . La leyenda continúa.

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