tú y yo somos tres

De Conde a Moisés

Lunes, 29 de octubre - 00:00h.

Existe, se constata, una predisposición muy hermosa de Jordi González, de la productora La fábrica de la tele, y de Tele 5, la cadena que les da visibilidad, les impulsa y les sustenta, hacia la figura de Mario Conde. Tienen predilección por este exbanquero y expresidiario. Le entrevistan con regularidad. Ahora, tras las elecciones gallegas -a las que se ha presentado sin lograr ningún escaño-, don Mario ha vuelto a visitar El gran debate (T-5). Se presentó con una vehemencia muy guerrera. Cargó ferozmente contra la clase política que maneja España («Son el principal problema del país. Se han transformado en una casta cerrada»); denunció que no le han permitido el acceso a la televisión pública gallega (TVG); acusó de coacciones por parte de algún partido gallego muy importante; reclamó con urgencia que la sociedad civil tome la alternativa y sea ella la que gestione España. Sobre Catalunya, consideró que no ha sido nunca una nación, y referente a Banesto -el tema recurrente que siempre le acompaña- argumentó que nunca tocó un céntimo, porque «antes de llegar a este banco, yo ya era un tipo muy rico: con la venta de la empresa Antibióticos gané 13.000 millones de pesetas. Tenía 37 años». Un pintoresco argumento de defensa: presupone que si uno es muy rico ya no quiere más, cosa que la historia del mundo desmiente a cada instante. Fue, pues, una sesión muy completa, una especie de j'accuse de don Mario. ¡Ah! Debió de quedar reconfortado: la televisión pública gallega no le dio cancha, pero ha tenido, a cambio, a la potente T-5 al servicio de su denuncia y malestar.

CUNÍ, CON MAS .- No habíamos comentado todavía la filigrana de entrevista que el pasado jueves le hizo Josep Cuní a Artur Mas (8TV). En casa nos gustaron mucho los preámbulos que el periodista fue haciendo, sobre la marcha, antes de que el president entrase en el plató. Fueron introitos fantásticos, engarzados con un entusiasmo extraordinario. Pero de la entrevista el pasaje que más nos hizo disfrutar fue cuando le preguntó: «¿Usted es Moisés guiándonos hacia la Tierra prometida?». Y Mas contestó: «No. Eso sería mesiánico. Sería hacer de salvador». ¡Ahhh! Fue una pregunta oportunísima: permitió al president adelantarse al gag que poco después hicieron en Polònia (TV-3), en el que le parodiaban sacándole como Moisés intentando separar -sin lograrlo- las aguas de la pecera de su casa.