El príncipe Andrés, segundo hijo de la reina de Inglaterra, ha descendido haciendo rapel por el rascacielos más alto de la Unión Europea, el Shard, un edificio de Londres de 310 metros de altura. El objetivo era conseguir fondos para acciones benéficas.
"He tenido miedo en la cima", ha reconocido el duque de York, de 52 años, cuando aún no se había despojado del casco de seguridad y el arnés. "La parte más difícil ha sido lanzarse al vacío" ha añadido, tras efectuar una espectacular bajada que ha durado media hora. La aventura empezó en el piso 87 del Shard, situada justo por debajo de la gigantesca aguja que corona el edificio, y ha acabado al llegar a la planta número 20.
"El entrenamiento que hice con los Royal Marines en Arbroath me ha dado la confianza necesaria para lanzarme sin demasiada aprensión", ha explicado el príncipe Andrés. Añadió que la primera parte del descenso fue la más difícil a causa de la condensación en las ventanas. El cuarto representante de la familia real británica en la succesión al trono era una de las 50 personas que ha bajado en rapel el rascacielos. Entre ellas también estaba la esposa del ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague.