Ferran Monegal
El mordiente polaco de esta semana ha retratado la alegría de los afortunados banqueros de bancos y, sobre todo, de cajas de ahorro, a quienes después de una gestión nefasta y deplorable les han caído 100.000 millones de euros en plan El Gordo de Navidad (Polònia, TV-3). Y Rajoy, botella de cava en mano, lo celebraba frente a una oficina bancaria, o sea, exactamente igual que esas fiestas que vemos en la tele cada 22 de diciembre cuando las cámaras nos retratan la juerga en las administraciones de lotería agraciadas. La vuelta de tuerca ha sido cuando hemos visto en la calle a una pobre criatura, triste, compungida, con bata blanca y un fonendo colgando, o sea, una trabajadora sanitaria, que viendo la gran euforia bancaria decía sollozando: «Y a mí, nada. Ni la pedrea». Exacto. Clavado. Podrían haber puesto también detrás de ella, en la misma acera del infortunio andante, a un maestro, y detrás a un minero, y detrás a una familia desahuciada, y detrás a un parado, y detrás a un jubilado..., y así hasta formar una cola interminable, una cola de millones y millones de seres humanos a los que, en este sorteo macabro y amañado, no les queda ni el consuelo del reintegro de lo que durante toda su vida han pagado.
El billete de Ferran Monegal.
Información publicada en la página 86 de la sección de Televisión y Radio de la edición impresa del día 17 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Y EN GRECIA, EL DESCALABRO .- Otra oportunísima Sexta columna de Antonio García Ferreras en La Sexta: ante la jornada electoral griega, nos ha hecho el retrato de la Grecia actual. Miseria, desesperación, desconfianza. El pueblo, hundido, vive sumido en una angustia dramática. En una céntrica plaza de Atenas la gente deja flores junto a unos zapatos. Son los zapatos de una anciana de 91 años que se suicidó lanzándose desde la azotea, junto a su hijo de 60. Saltaron al vacío cogidos de la mano. Fue hace tres semanas. Dejaron una carta dirigida a la selecta clase dirigente que se reúne en Bruselas y Alemania. Dice su último párrafo: «Rescaten a las personas. Ustedes pueden hacerlo. Lo están haciendo con los bancos». O sea, rescaten a los bancos, de acuerdo, pero también, pero sobre todo, a los seres humanos. Mensaje inapelable.
TELEMADRID, AMORDAZADA . - Un trabajador de Telemadrid le ha dicho a Gonzo (El intermedio): «Nos han prohibido la palabra rescate. Tampoco podemos decir recortes. Y a la selección no podemos llamarla la Roja». ¡Ahh! Lo mejor sería que saliese directamente doña Esperanza a conducir los telediarios.