¿El final de Hispania se ajusta al rigor histórico o tiene sorpresas?
Todos sabemos lo que pasó con Viriato, que acabó asesinado por sus lugartenientes. Pero nuestra serie incorpora una visión con sorpresa: sucede algo inesperado que introduce otra forma de leer la historia.
No querrá decir que los hispanos derrotan a los romanos, ¿verdad?
Por supuesto que no. La sorpresa reside en cómo se puede ser fiel a la historia dándole la vuelta a las cosas. Es un buen final de los guionistas.
Luego vendrá la secuela de Imperium, con usted de protagonista...
Será la vuelta a casa de los personajes romanos de la serie. Una trama llena de intrigas, mafias, ambición y traiciones. Se incorpora el personaje de Quinto, que interpreta Pepe Sancho, con el que tengo enfrentamientos de los que salen chispas.
Da la sensación de que esta secuela se ha tejido en torno a Galba por la gran fuerza que usted le ha dado...
No, somos todos los que volvemos a Roma. Pero sí es verdad que los malvados, como el pretor Galba, tienen siempre un gran reclamo. Tampoco quiero despreciar mi aportación, pero siempre agradeceré a la productora que inventara un personaje así.
¿Le ha sorprendido el éxito de Hispania o ya se lo barruntaba?
Nunca sabes. Cuando me llamaron para «hacer una de romanos» me quedé estupefacto. Algo parecido me pasó con la miniserie del 23¿F en la que tenía que hacer del Rey. Creo que ha enganchado con la gente porque es como si fuera nuestra historia: estos podrían ser unos hipotéticos nosotros hace 2.000 años.
¿O sea, que toca esa fibra sensible de las raíces hispanas, ¿no?
Hay algo de eso.
¿Usted se siente español?
¡Vaya pregunta! Lo que refleja Hispania es parte de nuestra historia, pero en ese momento España no era lo que es ahora. Por en medio han pasado los Reyes Católicos y muchas cosas más, de forma que se ha ido hilvanando a lo largo de más de 2.000 años. Pero pienso que todos tenemos algo de ese mundo ibérico.
¿Cree en el concepto de España?
Hay una frase de Eduardo Punset muy acertada con la que estoy plenamente de acuerdo: "Siempre hay que pensar en lo que nos hace diferentes, y al mismo tiempo pensar en lo que nos hace idénticos".
¿Por qué se ha prodigado tan poco en la televisión?
Yo era un hombre de teatro que hasta hace poco ni creía que podía hacer cine y tele. Entré en ese mundo hace solo 10 años. De repente, lo descubrí a través de los telefilmes. He de reconocer que, en un momento dado, despreciábamos la tele como si fuera un medio de segunda.
¿Usted, que ha encarnado al Rey, cómo ve a la Casa Real tras lo de Urdangarin y la cacería de Botsuana?
Lo de Urdangarin me parece vergonzoso porque es evidente que no es algo inventado, sino cierto. Y lo de que el señor se vaya a cazar elefantes me parece muy triste. Siento una cierta simpatía por el Rey, y más después de haberlo interpretado. Soy juancarlista , pero nada monárquico: me siento republicano. La Monarquía es algo que no se sostiene. No atraviesan una buena época, pero se lo han ganado a pulso.
¿No tendrá el Rey un asesor republicano como usted?
(Ríe) No se me había ocurrido. Yo creo en el orden cósmico de las cosas y no pienso que haya voluntad de nadie para que ellos enseñen el culo.
¿Qué le parece el cambio en la elección de presidente de RTVE y el tijeretazo a su presupuesto?
Me parece muy mal porque no puede ser que un partido con mayoría decida algo que es tan de todos. Y en cuanto al recorte, se están haciendo las cosas muy mal. Se elimina la publicidad para que las series y los informativos brillen más y ahora nos cargamos un producto que funciona, con lo que ha costado conseguirlo. Me causa vergüenza ajena porque hay una especie de voluntad para que todo se venga abajo. TVE se está derrumbando: es algo palpable.