Parece haberse reconciliado con la televisión después de haber sufrido un largo desencuentro con ella. Quizá por eso, Íñigo defiende con uñas y dientes un festival que muchos habían dado por muerto. También le preocupa la situación por la que atraviesa TVE, su casa de toda la vida, a la que vuelve aunque no estemos en Navidad.
Información publicada en la página 14 de la sección de (vacia) de la edición impresa del día 06 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-¿Tan bien lo hizo el año pasado como para que le vuelvan a encargar los comentarios de Eurovisión?
-No lo debí de hacer tan mal cuando me dan otra oportunidad. Creo que quedó bien en la medida en que el trabajo de un comentarista tiene que pasar casi inadvertido. Lo importante es lo que se está viendo por la pantalla: la voz del narrador no tiene que molestar nunca.
-¿Aspira usted a convertirse en un clásico del festival como Uribarri?
-No, en absoluto. Ya no aspiro a nada. Hace mucho que vivo el día a día y no me preocupa el futuro.
-Pero le dará cierta pena tener que sustituir a un histórico de Eurovisión como él...
-No me da pena. A mí me encargan un trabajo y lo hago. No trato de hacerlo ni mejor ni peor que el anterior. ¿Que cómo se lo ha tomado Uribarri? Pues no lo sé. Ni me preocupa ni es mi problema.
-¿Tiene buena relación con él?
-No hemos estado nunca muy cercanos porque nuestros caminos han ido por sendas diferentes. Pero me llevo bien, como con tantísimos compañeros de la tele.
-¿Por qué le encargan siempre Eurovisión a un profesional veterano?
-Debe de ser porque inspiramos confianza y seguridad.
-¿Se había hecho ilusiones de ser el comentarista del festival?
-Claro que sí. Es una ocasión fantástica de estar presente en uno de los programas más vistos del año. Siempre es bueno estar ahí.
-¿Qué opina de quienes piensan que es un festival caduco y anacrónico?
-Que no lo han visto en los últimos años. Ahora es un festival moderno y dinámico, con una puesta en escena mejor que cualquier programa de televisión en el mundo. Los avances tecnológicos, los escenarios, la luminotecnia... No hay nada en el mundo tan avanzado. Quien habla así no tiene ni idea y utiliza clichés del pasado.
-¿Y de los que se quejan de que se vota por amiguismo entre países?
-A ver cómo se le dice a millones de espectadores que voten por política. Es prácticamente imposible tratar de manipular un resultado.
-¿Cómo se presenta esta edición?
-Tan buena o mejor que la del año pasado. Hay excelentes canciones, magníficos intérpretes y la puesta en escena será igual o mejor porque han contratado a la misma empresa del 2011, que fue espectacular.
-¿Qué le parece la canción que representa a RTVE este año?
-Me gusta mucho Quédate conmigo. Al principio me quedé un poco frío, la verdad, pero al oírla dos o tres veces más me pareció una balada preciosa y muy bien interpretada por Pastora Soler.
-Pues le he oído sembrar ciertas dudas sobre sus posibilidades...
-No hay ninguna canción que digas a la primera qué maravillosa es. Hasta las canciones de Alejandro Sanz las tienes que escuchar cinco veces.
-¿Cuáles son sus favoritas?
-Me hace mucha gracia la de Rumanía, cantada a medias en español y en rumano. Se llama Mandinga y es muy divertida. También me llama la atención la rusa, una canción folclórica interpretada por tres viejecitas de unos 80 años que son campesinas. Quieren conseguir dinero para arreglar la iglesia del pueblo.
-TVE ha impuesto un filtro para elegir su canción. ¿Es que los españoles no estamos aún preparados para la democracia eurovisiva?
-Eso no tiene nada que ver con la democracia. No creo que, por elegirla, la gente vaya a tener más posibilidades de ganar. Me parece muy bien que los expertos musicales tengan una participación importante porque tienen más idea de lo que puede gustar. Así se evitan, además, historias como las de estos últimos años.
-De una de ellas fue usted testigo como jurado: el escándalo de John Cobra, en el 2010.
-Aquello lo viví sorprendido de que un tipo como aquel tuviera la desfachatez de comportarse así ante una audiencia millonaria. Me pareció una falta de respeto y educación que se debió de cortar antes.
-Si a eso unimos lo de aquel Chikilicuatre, ¿no es para pensar que la gente joven y los internautas quieren darle una bofetada al festival?
-No. Creo que no hay ninguna razón para darle una bofetada. En un partido de fútbol, puede haber 50 tíos armando escándalo y no quiere decir que los otros 80.000 les apoyen.
-O sea, que el festival goza de buena salud y tiene un gran futuro.
-Eurovisión tiene un prestigio extraordinario en toda Europa. En Alemania se cobraban el año pasado hasta los ensayos, que estaban llenos hasta la bandera. Y es noticia de primerísimo orden en los periódicos europeos. Aquí es el único sitio donde se critica más.
-¿Cuál es para usted la mejor canción de la historia del festival?
-El Eres tú de Mocedades. Curiosamente, no ganó (quedó segunda), lo que demuestra que no es necesario vencer para triunfar.
-¿Tan mal está la música española como para no ganar nunca?
-Es que es muy difícil poner de acuerdo a 43 países, cada uno de su padre y de su madre. ¿Qué tenemos que ver con los islandeses, los croatas o los azerbaiyanos? Es una lotería.
-Dejemos Eurovisión y vayamos al pasado. ¿Se atrevería a hacer ahora Estudio abierto o aquel formato huele a muerto?
-Parece que ese tipo de programas no se lleva, pero creo que tendría éxito con una estética y un ritmo diferentes. Se lo he propuesto a alguna cadena, pero me contestan, no están por la labor. No sé por qué lo han rechazado, porque nunca te dan explicaciones. Por eso hace ya tiempo que no propongo nada.
-¿No cree que RTVE corre riesgos de convertirse en un televisión testimonial con el tijeretazo?
-No lo sé, pero si van cortando los dineros resultará muy difícil salir adelante y hacer una tele de calidad. No sé si la solución sería volver a los anuncios, pero algo hay que hacer: o el Estado aporta dinero o quizá sería conveniente recuperar la publicidad. Aunque no creo que esté ahora el mercado como para restarle publicidad a las privadas: sería una pequeña tragedia para ellas.
-Han suprimido la elección del presidente de RTVE por consenso. ¿Lo considera un retroceso?
-No me meto en esas cosas. Quiero entender que si no se han puesto de acuerdo PP y PSOE será por alguna razón. No sé si la decisión del Gobierno es la mejor, pero así no se podía seguir y había que tomar una determinación. TVE no podía estar sin capitán del barco tantísimo tiempo.
-Como experto turístico, ¿recomendaría viajar a Azerbaiyán si no es para asistir al festival de Eurovisión?
-Hay muchos lugares cercanos que visitar antes de ir a Azerbaiyán.