--Ha regresado a un género que se ha puesto de moda, pero usted es todo un veterano en la materia.
--Un periodista contó el otro día los concursos que he presentado, y ¿Conoces España? es el número 17, que se dice pronto.
--¿Está todo inventado?
--Sí. Los formatos funcionan y se retocan un poquito, pero el presentador y su trabajo es lo que hace que sean diferentes.
--¿Inquieto por la competencia?
--Hace muchos años que no me preocupo de los demás, porque acabaría loco. Lo importante es hacer bien lo tuyo. A partir de ahí, ¡que Dios reparta suerte!
--Dejó TVE hace cinco años. Ahora han cambiado muchas cosas. ¿No le daba pereza volver?
--Se lo digo con la mano en el corazón: cuando te ofrecen un trabajo, es una inmoralidad decir que no. No importa el caché.
--Corren tiempos de vacas flacas en la pública. ¿No dudó?
--Yo no voy por dinero a un sitio. Elijo los proyectos por otras cosas. Todo el mundo sabe cómo está TVE: en ningún programa se cobra como antes ni tiene el presupuesto que tenía antes.
--En ¿Conoces España? no hay vaquillas ni elefantes.
--No [ríe]. El presupuesto es tan cortito que hasta me presento yo a mí mismo. ¡Como para haber vaquillas y elefantes!