Hace 100 años, los padres de Kirk Douglas llegaron a Estados Unidos como inmigrantes judíos bielorrusos. Luego nació él, Issur Danielovich Demsky (1916), entró en la meca del cine y se convirtió en leyenda.
Douglas plasmó sus huellas frente al teatro Chino tras presentar 'Yo soy Espartaco', el 2 de junio. REUTERS
Dos hitos que avalan su trayectoria como astro de Hollywood son su papel protagonista en Espartaco y las huellas que dejó frente al Teatro Chino de Los Ángeles. Un siglo después de la llegada de sus padres a la tierra prometida, Douglas unió estos dos elementos: celebró la restauración de sus huellas, justo 50 años después de haberlas impreso, y el lanzamiento de I¿m Spartacus (Yo soy Espartaco), libro a la venta desde el pasado 12 de junio, en el que explica las muchas dificultades que tuvo el rodaje de la mítica película por culpa del senador Joseph McCarthy, que buscaba comunistas en todos los rincones de Hollywood.
"Aquella caza de brujas destruyó vidas y carreras, y yo hice Espartaco con Dalton Trumbo, un guionista incluido en la lista negra que tuvo que esconderse tras un seudónimo para poder trabajar", explicó el actor el mes pasado cuando presentó la obra, que ha sido prologada por otro intérprete con inquietudes políticas: George Clooney.
"Kirk es muchas cosas, una estrella de cine, actor, productor, pero, ante todo, un hombre de un extraordinario carácter, la clase de persona a la que siempre miramos en los momentos más oscuros", comenta Clooney, que ya mostró su interés por la caza de brujas en la cinta Buenas noches y buena suerte, que dirigió. La vieja estrella de Hollywood recordó que hizo aquella película épica "en una época en la que la libertad en Estados Unidos estaba en peligro", y dijo ver "paralelismos" con el clima político actual, motivo que le llevó a poner por escrito sus recuerdos sobre el rodaje de esta cinta, dirigida por otro de los grandes, Stanley Kubrick. Estos recuerdos llegan en forma de libro tradicional ¿es el décimo que escribe¿, de e-book y de audiolibro narrado por su hijo Michael Douglas.
No es la primera vez que el veterano actor, de 95 años, escribe sobre aquellos tiempos tenebrosos, pues también los abordó en su primer libro de memorias, El hijo del trapero; allí también dejó constancia de las amenazas que recibió y las decisiones que tuvo que adoptar para rodar Espartaco , basada en la novela del escritor comunista Howard Fast. Ahora, cuenta la "historia definitiva" del filme en un momento en que "el sueño americano se ha convertido en algo que tiene que ver con la fama y el dinero fácil, no con el servicio público y el trabajo duro".