Es el Jefe, pero al igual que otros ídolos caminó al borde del precipicio. En un reportaje publicado por la revista estadounidense 'The New Yorker', Bruce Springsteen confiesa que sufrió una depresión en los años 80 y que incluso tuvo pensamientos suicidas.
Bruce Springsteen, en un concierto de homenaje a las víctimas del atentado de Utoya celebrado en Oslo (Noruega) el 22 de julio. EFE
El periodista David Remnick se convirtió en la sombra del músico durante unos meses --desde los primeros ensayos de la gira 'Wrecking Ball' hasta el inicio de la 'tournée' europea, pasando por los momentos más íntimos en su casa de Nueva Jersey-- y logró arrancarle confesiones inéditas que ahora ha plasmado negro sobre blanco.
En la cima del éxito, Springsteen se dejó llevar "por el pánico y el autodestrucción". "Mis problemas no eran tan evidentes como los problemas de droga, pero eran igual de peligrosos", afirma el rockero a sus 62 años. El pozo en el que había caído era tan hondo, que en 1982 tuvo que recurrir a un terapeuta, que aún hoy visita.
"Se sentía un suicida", afirma su amigo y briógrafo Dave Marsh. "La depresión no fue sorprendente de por sí. Fue como un viaje en cohete, de la nada a algo, y ahora te están besando el culo día y noche. Podías comenzar a tener conflictos internos sobre la verdadera valía de todo eso", añade.