Por si a alguien se le había olvidado, la mayor característica de Spa, por encima de su longitud, de sus curvas, de su carretera abierta el resto del año, es el clima, la lluvia, el agua. Así que durante todas las pruebas libres del viernes ha hecho honor a su nombre, a su historia, y ha regado de principio a fin las dos sesiones.
Tanto ha llovido que la mayoría de pilotos ha optado por no salir en la segunda, mientras que en la primera se limitaron a completar alguna vuelta de instalación y poco más. Solo Kamui Kobayashi se atrevió con 20 vueltas en la primera manga para marcar el mejor tiempo. Felipe Massa completó dos vueltas, suficientes para reventar su motor, quizá pasado de kilómetros.
Así que todas las novedades técnicas, que son muchas entre los equipos punteros, no pudieron ser validadas en pista. La manga de libres del sábado, de tan solo una hora, será el único banco de pruebas (eso si, como apunta el pronóstico, deja de llover) antes de la calificación y la carrera, muy poco tiempo para probar los dos tipos de neumáticos, elegir los reglajes y, además, validar todas las piezas nuevas.
Será un ingrediente más de incertidumbre en la carrera con la que se reanuda un Mundial tremendamente apretado, porque el líder, Fernando Alonso, aventaja en 40 puntos a un grupo de cuatro pilotos, Webber, Vettel, Hamilton y Raikkonen, separados por solo ocho. “Si tienes un coche competitivo, prefieres una carrera en seco, sin sobresaltos, pero si no tienes oportunidad de ganar, prefieres una carrera en mojado porque hay muchas más decisiones que tomar y existen más posibilidades de alcanzar posiciones que serían muy difíciles sobre seco”, explica Fernando Alonso, uno de los 10 pilotos que marcó un tiempo (tercero, tras Pic y Ricciardo) tras completar tres vueltas en la segunda manga.