Cinco pilotos alemanes en la parrilla, y tres de ellos, Sebastian Vettel, Nico Rosberg y Michael Schumacher con posibilidades de vencer en casa; Lewis Hamilton cumple su gran premio número 100 con un McLaren repleto de mejoras; Kimi Raikkonen coge fuerzas porque “podemos ganar y luchar aún por el título con Lotus”, pero el líder sigue siendo Fernando Alonso (Ferrari) en “mi mejor momento”. Así se presenta el Gran Premio de Alemania, que este año elige Hockenheim en su alternancia con Nurburgring, un eficiente modo de rentabilizar dos instalaciones, algo que los políticos valencianos han tardado en comprender cinco años.
"No os lo he dicho, pero otros años siempre me dolía algo, una rodilla, un hombro... pero esta temporada estoy mucho mejor físicamente”, afirma un Alonso bronceado, fino, todo fibra tras un fuerte entrenamiento diario que no excluye momentos para el ocio como el pasado sábado, cuando quedó con sus amigos y compañeros del colegio para celebrar en una sidrería la entrada del verano. El asturiano se ha construido un gimnasio con piscina en su nueva casa de Oviedo, donde también dispone de un simulador, un ejercicio que combina con el tenis, el fútbol y la bici, mucha bici. En Oviedo vive también su entrenador personal y fisioterapeuta. Edoardo Bendinelli. El italiano incluso ha construido una máquina especial para fortalecer el cuello del piloto.
Sí, Alonso está en su mejor momento físico, pero también a nivel de pilotaje. “Soy mucho mejor que cuando gané los dos títulos con Renault. En el 2007, por ejemplo, en McLaren, mejoré un 200 por 100”, dice al repasar su progresión. No para de recibir elogios de los medios de comunicación, incluso ingleses, de expilotos que siguen el Mundial como Stewart, Lauda, Jordan, Coulthard, Surer.. y también de sus grandes rivales como Hamilton o el propio Vettel. “Sí, Alonso es quizá el más completo”, ha dicho esta semana Vettel, último bicampeón del mundo en una entrevista a un semanario alemán. “No me dejo llevar por estos comentarios. Sé que si el domingo me salgo en la primera curva me dirán que estoy viejo y que debo retirarme. No hago mucho caso ni en un sentido ni en otro”, replica el español.
Pero Alonso se sabe mejor, más completo, más consistente. “Este año solo he cometido un error al pisar la hierba en la Q-2 de Australia, nada más”. Por eso es el único piloto que ha sumado puntos en las nueve carreras disputadas, aunque en realidad suma 21 carreras en los puntos, a solo tres del récord absoluto de Schumacher, una marca que “no te voy a engañar, me hace mucha ilusión, mucho más que los récords de juventud”. Ese no deja de ser un récord, un marca para su vitrina para la que, sobre todo, busca otra corona mundial. “Creo que los grandes rivales son Hamilton y los dos Red Bull. Es verdad que Lotus ha ido fuerte todo el año, pero por una razón u otra no suman los puntos necesarios el domingo”.
Y en la carrera por el título, cuenta la consistencia del piloto, pero aún más la velocidad del coche, la capacidad de un equipo para mejorar y evolucionar. “Desde Bahrein, Red Bull es el coche más rápido. Prácticamente han hecho todas las poles, menos dos. Son los más rápidos, pero a diferencia del año pasado, tienen una diferencia que creemos se puede atrapar si trabajamos bien”. Eso supone colocar piezas nuevas en cada carrera. Ferrari estrenará aquí “sobre todo piedas aerodinámicas”, algunas en el suelo del coche, y la mayoría en el nuevo alerón delantero que no pudieron estrenar en Silverstone.