Está de vuelta y apunta a titular en el partido de mañana contra Italia. Fernando Torres (Fuenlabrada, 1984) se siente liberado y quiere ser otra vez protagonista.
Información publicada en la página 63 de la sección de Deportes de la edición impresa del día 09 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
-¿Revive muchas veces estos días el gol de la final de Viena de hace cuatro años?
-Es inevitable que lo haga porque, además, no paran de ponerlo por televisión y recordarlo cada día en los periódicos. Son inicios muy bonitos del comienzo de algo que luego se superó con el gol de Andrés y que acabó un ciclo de decepciones para la selección española. Yo lo viví como aficionado y también como jugador y por suerte queda ya lejano.
-Su sueño ahora será salir de esta Eurocopa como lo hizo de la de Austria y Suiza.
-Ahora que podemos pensar objetivamente en que lo tenemos a nuestro alcance, nuestra idea no puede ser otra que la de ser campeones. Sabemos, sin embargo, que es un camino muy difícil. Recordamos aquella Eurocopa, una tanda de penaltis que nos podía haber dejado fuera… Tuvimos la suerte de pasarla, salvar los cuartos y luego fue todo bastante encarrilado. Aquí puede pasar lo mismo o lo contrario. En una Eurocopa tienes un solo partido en el que no tienes tu día, el tren pasa de largo y se acaba el sueño.
-¿Está, por tanto, la selección española en condiciones de sacar el mejor partido a su madurez, aun sin Villa y Puyol, cuatro años más tarde?
-A mí me gusta siempre empezar hablando del Mundial de Alemania 2006. Ahí creo que empezó a construirse un poco la idea de equipo. Se hablaba de ello pero muchos no sabíamos qué era. Éramos muy jóvenes y Luis nos hizo creer que solo como equipo era posible ganar. Fueron momentos muy duros para él, para la selección en general, y aguantar ese tramo todos juntos nos hizo ser mucho más fuertes. El premio de esos dos años posteriores de camino a Austria fue salir campeones y ganarnos un hueco en la historia. Si no se hubiera ganado ese campeonato, quién sabe qué hubiera pasado. Fue muy importante demostrarnos a nosotros mismos que el mensaje de Luis Aragonés era real, que era válido. A partir de ahí, esta selección ha seguido creciendo con Del Bosque y tiene fútbol e inercia para seguir ganando. Lo hizo en el Mundial de Sudáfrica y creo que ahora, en plena madurez aunque siendo una selección joven, hay equipo para mucho tiempo y no queremos parar.
-Sin Villa, la responsabilidad para usted, como para Negredo y Llorente, es mucho mayor.
-Seguro que los goles de Villa van a estar repartidos entre muchos jugadores, pero se suma con gusto. Pasó el día de Viena, cuando hubo que asumir la responsabilidad porque David estaba lesionado. Salió bien y ahora tenemos la responsabilidad de hacerlo durante todo un torneo. Se le va echar de menos, pero esperemos que sea lo menos posible. Nosotros tenemos ahora un aliciente más para dedicarle a él y a Carles un éxito que al final será tan suyo como nuestro si llega.
-¿Qué pasará por la cabeza de los delanteros si al final el seleccionador se decide por jugar con un falso nueve contra Italia?
-Nada. Es una más de las opciones que tiene esta selección y que Vicente puede plantear durante un partido o desde el inicio. Habrá que ver cómo juega Italia y valorar lo que es mejor. Nosotros estamos aquí para entrenar lo mejor posible y darle al entrenador razones para que nos elija a nosotros.
-Y, casualmente, a usted se le ve más fresco que en toda la temporada tras pasar en el Chelsea los peores momentos de su carrera.
-Lo he pasado muy mal y tuve que entender que no me llamara contra Venezuela porque él tiene que llamar a los mejores y yo no estaba entre ellos. Solo podía intentar jugar más y aprovecharlo cuando lo hiciera. Tuve un buen final y he tenido la oportunidad de venir. La ilusión y las ganas por haberte visto fuera y después estar dentro te hacen tener la cabeza bien, estar feliz, disfrutar con tus compañeros y estar en el mejor momento de la temporada.