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La encrucijada del socialismo

La brecha socialista

La profundidad de la división y la dificultad de superarla, ejes de las cartas de los lectores sobre la crisis del PSOE

La brecha socialista

Mariscal / EFE

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Carmen Juan

Carmen Juan

Periodista

"El PSOE está malito"

Jordi Mercader

Jordi Mercader

Periodista.

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Oscar Mejías BlanchBarcelona

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Viernes, 19 de mayo del 2017 - 21:27 CEST

La crisis del PSOE ha originado en los últimos meses, desde el dramático y tumultuoso comité federal del 1 de octubre, en el que Pedro Sánchez fue forzado a abandonar la secretaría general, decenas de cartas de los lectores de EL PERIÓDICO. Sus opiniones, casi siempre desde una perspectiva de izquierdas, han pivotado sobre dos ideas: que lo que está en juego va más allá de una pugna entre personas (aunque a veces lo haya parecido, y mucho) y que el PSOE no cerrará las heridas tras las primarias de este domingo. Y es común a casi todas las participaciones el deseo de que en España se forje una alternativa real al PP y la convicción de que Sánchez ha sabido encarnar muy bien el papel de político ajeno al establishment.

El 13 de julio del 2014, Sánchez se alzó con el liderazgo de un PSOE ya en declive. Tuvo los votos del 49% de los militantes y el apoyo de todos los pesos pesados del partido. «Los grandes líderes del PSOE sabían que el gran fracaso estaba cantado y que tenían que buscar al testaferro de turno para que recibiera todos los golpes», escribe Amadeu Fernando, de Barcelona, que añade: «Pero resulta que el testaferro tiene mucha más personalidad y carácter del que creían los viejos dirigentes». Y opina Jaume Font, también barcelonés: «Susana Díaz está apoyada por los dinosaurios de toda la plana mayor del PSOE, y, claro, lo único que quiere es ser como ellos, aunque no se ha dado cuenta de que ya no son de esta época».

"ES TREPA, CALCULADORA"

Desde San Sebastián, Rafa Zamora da estopa a la dirigente andaluza –«es trepa, calculadora» y no se da cuenta de que «la sociedad se ha hartado de que siempre se coman el pastel los mismos que luego salen por puertas giratorias»–, pero también a Sánchez –«su arrogancia parece no tener límites»–, si bien le reconoce que «fue fiel a sus principios y dijo no a Rajoy». Del tercer aspirante, Patxi López, sostiene: «No entiendo su estrategia: no tiene ninguna posibilidad de ganar y va a salir de todas todas trasquilado».

Manuel Gutiérrez Cañizares, de Bigues i Riells, expone sus deseos «como socialista»: «Un PSOE que mire hacia adelante, que reconozca sus fallos y se enorgullezca de sus logros, que utilice a esa gente trabajadora que en su día lo aupó al poder para que vuelva a confiar en él con sus actos. Un PSOE que sea capaz de aglutinar todas las vertientes socialistas para que la última voz sea la del pueblo». Una aspiración no muy distinta de la de otro militante «de toda la vida», Francesc Carafí, de Sant Sadurní d’Anoia: «Un PSOE que represente a la clase media. Un PSOE realista y de izquierdas (...). Un PSOE que no esté dominado por el poder económico».

EL RIESGO DE UNA ESCISIÓN

Algunos lectores han incidido en sus cartas en una de las cuestiones que más enfrentan a Díaz y Sánchez, la predisposición a un pacto con Podemos. «Aun suponiendo que fueran la segunda fuerza, ¿cómo van a gobernar sin pactar con Podemos?», pregunta Serafín Valladares, de Cangas de Morrazo (Pontevedra), en alusión al ninguneo de la formación morada por parte de la presidenta de la Junta. Hay que dar una oportunidad a un pacto de ese tipo, dice Domingo Sanz, de Esporles (Mallorca). «No atreverse a concederla tiene dos nombres posibles, y el mejor es cobardía», sentencia.

Aunar esfuerzos para ganar al PP, petición repetida desde una óptica de izquierdas

La crisis del PSOE no es muy distinta de la que sufren casi todos los otros grandes partidos de la socialdemocracia europea, atrapados entre un liberalismo sin freno, la recesión económica y el debilitamiento del Estado del bienestar. Su viejo discurso no ha sido renovado en la parte que lo precisaba, y en cambio ha olvidado principios fundamentales. Hay lectores pesimistas en cuanto a que el líder que salga de las primarias de mañana sea capaz de devolver al PSOE el esplendor perdido. «No parece que ninguno de los candidatos sea la cabeza que pueda dar con la clave que recupere el pulso socialista y dé cobertura política a excluidos, parados, precarios y asalariados», dice Jesús Pichel, de Madrid, que también ve difícil que el perdedor se pueda integrar en el equipo del vencedor y advierte del riesgo de una escisión. Otros, como Anna Maria Muntada, de Granollers, llaman a los socialistas a «unificarse sin recelos ni resentimientos para ser auténtica alternativa de Gobierno a los populares». ¿Serán capaces?

Tres cartas de lectores

Los que iban juntos, ahora chocarán

Hace ya casi tres años, Pedro Sánchez ganaba las primarias para ser secretario general del PSOE con el apoyo de Felipe González, Patxi López e, incluso, Susana Díaz. Aquellas eran unas primarias que poca gente quería ganar. No había que ser un gran estadista para darse cuenta de que el PSOE tenía una fuga de votantes hacia Podemos. Así que prefirieron darle la secretaría general a un don nadie, como en aquellos momentos era precisamente Pedro Sánchez.
  Efectivamente, el PSOE sufrió el gran batacazo: perdió muchos diputados en comunidades autónomas importantes y en Andalucía, feudo socialista que estuvo a punto de perder el Gobierno.
  La película se estaba rodando sin problemas: durante estos años que el partido pierde votantes, posicionaremos a Sánchez como un líder inepto y luego colocaremos a alguien de nuestra confianza para remontar posiciones. Solo faltaba la guinda del pastel: Sánchez facilitando la investidura de Rajoy para que se viera como un traidor hacia el socialismo. Pero esto nunca llegó (y no fue porque Felipe González no lo intentara). El resto de la historia ya la conocemos: Sánchez, de líder guapo inepto a mártir, Mariano de presidente, y aquel discurso incendiario de Gabriel Rufián en que acusaba a los socialistas de traidores hacia la militancia.
  Los que una vez iban juntos ahora se preparan para el choque de trenes: Sánchez por un lado y Díaz por el otro. Y, con respecto a Patxi López, el tren ha tenido una avería antes de ponerse en marcha.

Marc Orquin, Canet de Mar.


Patxi López, la alternativa

Lo ha dicho Patxi López: «El PSOE no es un billete para la Moncloa». Para Pedro Sánchez, sí. Lo demostró en las sesiones de investidura. Estaba dispuesto a pactar con Podemos con tal de alcanzar el poder. Pero Pablo Iglesias no se fiaba de él y le puso una serie de condiciones a sabiendas de que no las iba a aceptar. Yo tampoco me fío de Pedro Sánchez. Su comportamiento político es parecido al de una veleta que cambia según sopla el viento. Su obsesión en contra de Rajoy llegó a poner en peligro la estabilidad de España. Su candidatura a las primarias del PSOE es un nuevo intento por estar en los puestos privilegiados de la política y, consecuentemente, seguir viviendo de ella. En los tiempos en los que fue secretario general de los socialistas dejó algunos gestos dictatoriales, como fue el caso de Tomás Gómez. No creemos que pueda llegar a ser un buen presidente para España. Quizá Patxi López sí. Como lendakari demostró buenas maneras.

Joan Sada, Barcelona.


El futuro de los partidos

Los partidos siguen siendo importantes en el sistema democrático actual pero, tarde o temprano, irán hacia la irrelevancia si no se corrigen las tendencias actuales. Si el PP no deja de gobernar solo para los ricos y no detiene la corrupción instalada en su estructura perecerá. Si los partidos con opción de gobernar creen que solo la opinión de los militantes es la correcta, se equivocarán. La militancia es la correa de transmisión de las ideas de un partido, pero este no existe solo para sus militantes. El mayor riesgo del PSOE este domingo es caer en este error. Si gana Pedro Sánchez, el partido dejará de existir como alternativa de grandes sectores de la sociedad; si gana Susana Díaz se producirá una ruptura de la organización; y si gana Patxi López quizá la formación resurgirá como alternativa para gran cantidad de sectores sociales de clases medias y trabajadoras. El PSOE, con sus contradicciones y errores, sigue siendo necesario en esta sociedad.

José Herrera, Málaga.

Considera que la gente quiere a los mejores y Bellerín lo es