Montse Prats
Periodista. Voluntaria del Partido Demócrata
Cinco de la tarde. Demasiada tranquilidad en la sede de las Mujeres Demócratas de Washington, una impresionante mansión que alberga uno de los centros de campaña a favor de Barack Obama en la capital federal. Una de las coordinadoras, Marie, estaba reconfirmando la asistencia de voluntarios con conocimientos de leyes para asistir a los votantes el día de la votación --a veces son necesarios si surge algun problema-- mientras, llegaban voces apagadas, pocas, de algunos voluntarios realizando llamadas desde otras salas.
Obama (derecha) felicita a Romney tras el último debate presidencial celebrado en Boca Ratón (Florida). AFP / JEWEL SAMAD
Introduje los datos de las contactos que se habían realizado durante la mañana y después me uní al grupo del banco telefónico, que volvía a llamar a los votantes que se habían identificado como indecisos hasta que no vieran los tres debates entre Obama y Romney. Me asombra la paciencia con la que muchos estadounidenses atienden las llamadas sobre asuntos políticos. "Obama estuvo bien --dice uno--, pero no me ha demostrado que pueda solucionar la crisis económica". "Romney --comenta otro-- no me aportó ninguna solución, así que votaré a Obama". La mayoría se decantó por el demócrata pero sin el entusiasmo de hace cuatro años.
La última encuesta de la revista 'Time' da al actual presidente una ventaja de cinco puntos: 49% frente al 44 % de Romney. Además le otorga mayoría en el voto anticipado y le da como favorito en el estado de Ohio, uno de los estados clave para decidir quién será el próximo presidente de los Estados Unidos. Pero ha perdido seguidores en el camino. En realidad, el número de votantes, ya en el 2008, no llegó al 60% de la población. Hay que añadir también a los que se rebelan contra la imposición de "el uno o el otro", el demócrata o el republicano, aunque nada que ver con el espectacular porcentaje que consiguió el independiente Ross Perot en 1992 de casi 20 puntos. Los verdes, los libertarios o los constitucionalistas no consiguen más que el 1% o 2% de los votos. También hay otras propuestas alternativas, como el “Votaré a Santa Claus” que me comentó un amigo. La comisión electoral lo reconoció como candidato. Su lema: 'Restaurar el corazón y el alma de América'.