El presidente Barack Obama se ha encontrado hoy con la mejor noticia posible tras su decepcionante intervención en el primer debate presidencial contra Mitt Romney. El desempleo cayó en septiembre tres décimas para situarse en el 7,8% de la población activa, el porcentaje más bajo desde su llegada a la Casa Blanca en enero del 2009.
A un mes de las elecciones el dato difícilmente alterará la percepción de que la recuperación sigue siendo débil pero, como ya intentó ayer la Administración Obama, podría servir para reforzar la idea de que se están dejando atrás las peores secuelas de la recesión.
La noticia ha sido recibida con fuertes alzas en las bolsas internacionales. Al final del día, el Ibex 35 ha avanzado un 1,8% y ha recuperado los 7.900 puntos ocho jornadas después de caer de este nivel. La prima de riesgo también ha experimentado un fuerte bajón hasta los 416 puntos básicos.
EEUU creó el mes pasado 114.00 nuevos empleos, según el Departamento de Trabajo, un dato modesto y ligeramente inferior al previsto por los economistas. El sector privado continúa siendo el motor de la actividad. Las empresas contrataron a 104.000 trabajadores, mientras otros 10.000 se incorporaron al sector público, el más afectado desde la crisis por los recortes de las distintas Administraciones. Pero quizás la mejor noticia procede de la revisión al alza de los datos de julio y agosto, meses a los que se han añadido 86.000 empleos.
Alguien se podría preguntar cómo ha bajado tres décimas el paro si el número de nuevos empleos es solo discreto. La respuesta está en la forma en que EEUU contabiliza ambos capítulos. La cifra de contrataciones sale de una encuesta realizada entre las empresa, mientras el índice de paro se extrae de un sondeo entre los hogares.