Era el paso esperado. Pero no por ello menos imprescindible. Los delegados del Partido Republicano han confirmado a Mitt Romney como su candidato a la presidencia de Estados Unidos y rival del actual presidente, el demócrata Barack Obama, en las elecciones del 6 de noviembre.
El público asistente a la convención republicana observa un vídeo del candidato Romney, ayer. SHAWN THEW | EFE
Romney, que no tenía previsto viajar a Tampa hasta la víspera de su intervención el jueves ante los delegados, adelantó su viaje para estar junto a su esposa, Ann, quien debía pronunciar uno de los discursos principales de la sesión.
Con 1.575 delegados atribuidos durante la fase de "caucus" (asambleas) y primarias, Romney tenía garantizada desde hace meses la candidatura, pero no se descartaba que los partidarios del congresista ultraliberal Ron Paul, un crítico del aparato del partido, intentasen llamar la atención durante el voto.
Los republicanos pusieron el énfasis desde las primeras intervenciones en la necesidad de derrotar a Barack Obama, un político que no es apto, según los conservadores, para arreglar la economía. "Nunca ha dirigido una empresa. Ni siquiera ha revendido en un mercadillo o mirado el interior de un puesto de limonada", dijo el presidente del partido, Reince Priebus, en alusión a Obama.
La necesidad de revivir el "sueño americano", de crear empleo, de frenar las injerencias del Gobierno y de defender la vida, la familia y las libertades individuales dominaron los mensajes de los cargos públicos y representantes del partido que fueron pasando por la tribuna. El congresista por Texas Francisco Canseco argumentó que la respuesta a los problemas actuales de EEUU "es simple: impuestos más bajos y menos Gobierno", ésa es la solución, porque significa, en su opinión, "más oportunidades y mejores empleos para un futuro más próspero para las siguientes generaciones".
Canseco, que intervino en inglés y español, recordó como otros muchos políticos que Mitt Romney "es el presidente que necesitamos".
El mensaje de la varias decenas de cargos públicos de estados de todo el país se centró en recordar que Romney es el hombre que impedirá un segundo mandato de Obama, creará empleos, reducirá la deuda pública y permitirá que Estados Unidos recupere la "esperanza". Canseco dijo que, a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, "agricultores, pequeños negocios y familias luchan por vivir el sueño americano".
En un ambiente festivo, amenizado con actuaciones musicales, pero con los ojos todavía puestos en la evolución del huracán 'Isaac', los más de 4.000 delegados y suplentes comenzaron su Convención de 2012 tratando los aspectos técnicos de la votación que debía garantizar la candidatura de Romney.
Ron Paul, uno de los rivales de Romney en las primarias y descontento con el proceso de votación establecido para los delegados, hizo una visita sorpresa al Tampa Bay Times Forum donde se celebra el encuentro y acabó siendo arropado por seguidores al ritmo de "Ron Paul, presidente". Las reglas de la Convención fueron aprobadas a viva voz tras una intervención de John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, con los gritos de "sí" por parte de los delegados de Romney, frente a los insistentes abucheos de los seguidores de Paul. Él sí tenía la partida ganada.