En las calles cortadas del centro de Charlotte, saturadas de policías y de casetas donde el universo más o menos progresista de EEUU hace campaña por la ecología, los derechos reproductivos de las mujeres o la igualdad de los homosexuales, todo esta listo para la gran fiesta política de la convención demócrata. Bajo la amenaza de los nubarrones que el lunes obligaron a cancelar parte de la fiesta de aperitivo a la convención, este martes (en España) arranca el cónclave de tres días que servirá para oficializar la nominación de Barack Obama a la reelección, una cita a la que los demócratas llegan con el pie cambiado, incómodamente a la defensiva.
Todo por una de esas preguntas que cualquier estratega político debería tener perfectamente estudiada, pues se ha repetido invariablemente en cada ciclo electoral desde que Ronald Reagan se sirviera de ella para acabar de hundir a Jimmy Carter en 1980. "¿Están hoy los estadounidenses mejor que hace cuatro años?". David Axelrod, el cerebro electoral de Obama junto a David Plouffe, no supo que responder el domingo. "El americano medio reconoce que la crisis que estalló en el 2008 y tocó techo en enero del 2009 tardó años en gestarse y va a llevar algún tiempo solventarla", dijo en una entrevista.
Más catastrófica fue la respuesta del gobernador demócrata de Maryland, Martin O'Malley. "No, pero esa no es la pregunta de esta elección. Sin duda no estamos tan bien como antes de que George Bush nos trajera su paro, sus recesiones y sus déficits".
La campaña de Obama trató el lunes de remendar el descosido con una respuesta categórica: "Absolutamente". Pero el daño ya está hecho. Los demócratas tienen ahora tres día para refrendar su argumento con algo más que vacilaciones y actos de fe. De lo que no hay duda es que van a intentar presentarse como el espejo de la diversidad estadounidense, un partido inclusivo donde caben todas las minorías. Un 27% de los casi 6.000 delegados de la convención son negros, aunque el verdadero protagonismo se ha cedido esta vez a los hispanos.
El alcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, preside la convención, pero será su homónimo de San Antonio, Julian Castro, quien ofrezca este martes el llamado 'keynote speech', uno de los discursos de apertura, que se reserva para las estrellas emergentes de cada partido. Obama se dio a conocer con él en Denver en el 2004 cuando era solo un oscuro senador estatal de Illinois. La noche la cerrará su esposa Michelle, más popular que el presidente, que en una entrevista publicada hoy reconoce que estos últimos cuatro años “han sido muy duros”.