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ajuste de cuentas

El PP monta una Galeusca en la cuna del tripartito

Los populares de Catalunya, Euskadi y Galicia loan la españolidad de sus tierras en el Tinell

XABIER BARRENA
BARCELONA

Lunes, 15 de noviembre del 2010

Basagoiti, Sánchez-Camacho y Núñez Feijóo, con el Compromiso de Barcelona, ayer, en el Saló del Tinell.

El escenario fue ayer el mensaje. El Saló del Tinell,

el lugar donde los Reyes Católicos recibieron a Cristóbal Colón al retorno de su primer viaje al Nuevo Continente es, sin embargo, políticamente conocido como la cuna del tripartito, nacido en diciembre del 2003. Estando este en los últimos estertores, según coinciden casi todos, el PP culminó su particular venganza. En el mismo sitio donde PSC, ERC e ICV-EUiA sellaron, además de un programa de gobierno, aislar a los populares, las huestes de Alicia Sánchez-Camacho formalizaron otro compromiso, también tripartito aunque sin salir de casa. Los presidentes del PP vasco, Antonio Basagoiti, y del gallego, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, firmaron con Sánchez-Camacho el Compromiso de Barcelona, o reivindicación de españolidad de las «nacionalidades históricas» que propone la Constitución.

Esta particular Galeusca (nombre que toma las primeras letras de los tres territorios) nace como oposición a pactos previos de marcado tono nacionalista que a lo largo de los últimos 90 años se han ido dando. El último, la hoy aletargada Declaración de Barcelona que en 1998 pusieron en marcha el PNV, CiU y el BNG.

El texto es un canto al bilingüismo de las tres sociedades, al respeto a la Constitución y, sobre todo, a la españolidad irrenunciable de las tres regiones. Sánchez-Camacho afirmó que su partido no podía permitir que un salón como el del Tinell

-considerado una maravilla del gótico- quedara en los libros asociado a la «más negra historia de Catalunya» (cabe pensar que desde 1977) cuando se «excluyó» al PP.

Más allá del ajuste de cuentas, el acto tuvo también sus momentos en estricta clave electoral. Tras los mensajes de desafección cruzada entre los que parece que están llamados a entenderse tras el 28-N, o al menos una de las posibles parejas de baile, es decir CiU y el PP, Núñez Feijóo echó mano de la campaña catalana del 2006 para simbolizar la diferencia de talante respecto a la federación: «El PP nunca irá al notario para vetar a un partido, subrayó.

PROGRAMA DE GOBIERNO / Basagoiti, que se desplazó hasta Barcelona en su propia motocicleta, quiso tranquilizar a Sánchez-Camacho acerca de las críticas que está recibiendo del resto de los partidos por sus propuestas. «También Patxi López dijo en campaña [en el 2009] que nunca pactaría conmigo y ahí lo tenéis, lendakari», afirmó socarrón el presidente del PP vasco, cuyos votos sirvieron para aupar al socialista como presidente de la comunidad por encima del candidato del PNV, Juan José Ibarretxe, que fue el claro vencedor de las elecciones.

Basagoiti señaló que tras los comicios también lo llamó Ibarretxe y que al final «no se quedó ni con uno ni con otro, sino con un programa de gobierno». Y a renglón seguido dio algunas pistas sobre los elementos que debe contener ese programa: «Más sentido común, más Constitución, más economía y menos órdagos» nacionalistas.

Tuve la oportunidad de ver in situ el trabajo de Juan Carlos Unzué en el Numancia y su entrega a la profesión es máxima.