Al menos cara a la galería, el PSC ha evitado cargar las tintas contra el 'exconseller' Ernest Maragall y ha recibido de buen grado su intención de romper el carnet y fundar un partido soberanista. El secretario de organización socialista, Daniel Fernández, ha augurado que el futuro proyecto del todavía diputado mantendrá una relación "magnífica" con el PSC, negando que pueda suponer una competencia por el espacio político de izquierdas.
Fernández ha confirmado que Maragall no ha comunicado aún a la dirección del PSC su voluntad de abandonar sus filas y se ha limitado a expresar su "absoluto respeto" por la decisión del 'exconseller', que llevaba casi un año desobedeciendo la línea oficial del partido y que ha roto en varias ocasiones la disciplina de voto en el Parlament. Su proyecto, Nova Esquerra Catalana, echó a andar el jueves con su presentación en sociedad, pero la asamblea constituyente se celebrará el 15 de diciembre, pasadas las elecciones autonómicas.
Por otra parte, el secretario de organización también ha quitado hierro a la enconada batalla por la lista de Girona, que impidió el jueves a la federación provincial del PSC consensuar una candidatura debido a la pugna entre el primer secretario, Juli Fernández, y la 'exconsellera' Marina Geli. "Es normal que a veces no haya acuerdo para confeccionar una lista. Pero la decisión final la tomará un órgano democrático, que es el consejo nacional del partido", ha asegurado Fernández. El máximo órgano entre congresos votará el domingo las cuatro candidaturas.
Mientras tanto, el PSC ha presentado este viernes su primer vídeo de precampaña, que, con el título 'Dos años después, nada a celebrar', denuncia el "fracaso" del Govern de Artur Mas, "el peor de la historia de Catalunya", según Fernández, que ha puesto como ejemplos el aumento del paro, el copago sanitario, las listas de espera y las tasas universitarias. El dirigente socialista ha explicado que el partido centrará todas sus energías en situar el debate social en el centro de la campaña electoral, en un intento de evitar que la cuestión independentista neutralice cualquier otro tema.