El expresidente del Gobierno Felipe González ha dicho este martes que la Constitución española se puede reformar, pero ha advertido de que no con el fin de "suicidar" a España.
"La Constitución claro que se puede reformar, pero reformarla no para suicidar a España. Si alguien pretende que la reforma de la Constitución sea para deshacer a España, pues simplemente se equivoca", ha afirmado González en el programa 'Al rojo vivo' de La Sexta, al ser preguntado sobre si se puede o se debe modificar la Carta Magna para afrontar un nuevo modelo territorial.
Según el expresidente, "no importa retocar la Constitución" porque, desde su punto de vista, "no son las tablas de la Ley". "Estados Unidos lleva 200 y pico años con una constitución que han enmendado un montón de veces", ha ejemplificado. Sin embargo, rechaza "el suicido público del espacio que compartimos".
Sobre si teme que España pueda romperse, ha manifestado: "Podemos retroceder 40 años en el proceso de construcción de la convivencia que hemos vivido". No obstante, no cree que "haya ninguna posibilidad" de que el país se fracture. Según González, no se va a "balcanizar al país", aunque "las tensiones existen". "Creo que no hay que levantar mucho el tono de la voz ni las descalificaciones, porque las tensiones son muy serias, pero no hay ninguna hipótesis dentro del marco de convivencia que nos hemos dado de que se desintegre España ni ninguna razón", ha subrayado.
El exdirigente socialista considera que el Gobierno "ha subido el tono", por lo que pide "que los políticos dialoguen, que no se descalifiquen" y "que no haya una catalanofobia frente a una andanada independentista, que no solo no nos acercará", ha dicho, "sino que nos distanciará".
En esta línea, ha rechazado los boicots a los productos catalanes: "Yo no me voy a pasar al champán francés. Me parece un disparate", ha dicho tras señalar que seguirá tomando cava catalán.
González se ha manifestado "en contra de recentralizar", pero ha añadido que "una cosa es descentralizar las competencias y otra, centrifugar el poder", por lo que ha reclamado que la descentralización contenga "elementos de cohesión nacional".