A primera hora de esta mañana, la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, y el diputado Josep Sánchez Llibre -que ejerce de líder de CiU en ausencia del convaleciente Josep Antoni Duran i Lleida- han mantenido una reunión privada, en la que han compartido un café en una de las dependencias del Congreso, mientras se desarrollaba la sesión de control al Gobierno. La número dos del Ejecutivo quería conocer de primera mano las pretensiones de Artur Mas al convocar elecciones y palpar las impresiones de una de las personas más próximas a Duran sobre la situación en Catalunya.
Según ha trasladado Sánchez Llibre, después del encuentro, en una conversación informal con periodistas, la vicepresidenta se ha mostrado "preocupada" ante el clima político catalán que ha precipitado la marcha de la Diada y el fracaso de la reunión entre Mas y Mariano Rajoy a cuenta del pacto fiscal. El catalán ha pedido a Sáenz de Santamaría que "reflexione" ante el sentir, en su opinión, mayoritario de la sociedad catalana y que haga como el PSOE, que ha variado su postura al aceptar una modificación de la Constitución para que España camine hacia un estado federal. Las aspiraciones de más autogobierno van en serio, le ha trasladado el diputado catalán.
La respuesta de la vicepresidenta ha ido en la línea argumental que el Ejecutivo mantiene en los últimos días acerca de la delicada situación que atraviesa España y que ahora es el peor momento para plantear cuestiones soberanistas. La impresión que ha sacado el dirigente nacionalista es que en los dos próximos meses el PP se va a concentrar en la campaña y en marcar distancias con CiU y el Gobierno, por tanto, no va a hacer ningún movimiento para acercar posturas. Después de los comicios, según la versión de CiU, al Ejecutivo no le quedará más remedio que escuchar las demandas soberanistas de la sociedad catalana.
En la misma línea, un miembro del Ejecutivo cercano a la vicepresidenta, ha considerado que desde el momento en que Mas ha convocado elecciones ya no se va a comportar como el president de todos los catalanes sino como el cabeza de lista de una formación que no sabe a ciencia cierta el resultado electoral. Debido a esta situación, el dirigente ha pronosticado que el Gobierno no va a cambiar ni un ápice su posición para intentar acercar posturas. La labor del Ejecutivo estos dos meses, ha precisado, será velar porque las elecciones se desarrollen en el marco constitucional y se ha negado a vaticinar qué sucederá después de los comicios y más ante el complicado tablero político catalán.