Seis barrios, seis centros cívicos, seis programaciones culturales al alcance de todos los vecinos y vecinas del Eixample. Este lema resume la voluntad del distrito de trabajar en la difusión y divulgación cultural en todo su territorio, de forma equitativa y popular, a través de sus diferentes y modernos centros cívicos: Centre Cívic Ateneu Fort Pienc, Cotxeres Borrell, Golferichs, Centre Cívic Sagrada Família, La Casa Elizalde y, el más nuevo, Centre Cívic Urgell.
Información publicada en la página 42 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 15 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
No es su único cometido, pero estos equipamientos juegan un papel fundamental en el engranaje cultural de la ciudad: «Su oferta estable y gratuita de espectáculos y actuaciones posibilita el acceso a la práctica y el consumo cultural de la ciudadanía como un elemento importante de su calidad de vida», explica Pepa Pérez, jefe de proyectos de Serveis a les Persones del distrito del Eixample.
Todos los espectáculos son gratuitos, pero para controlar el aforo es necesario hacer reserva de las entradas por teléfono o correo electrónico y pasar a recogerlas media hora antes de la actuación. «Es un programa serio, profesional, y la gente debe entenderlo así. Que la entrada no cueste dinero no significa que su calidad sea inferior», sostiene Pérez, quien recuerda que hace seis años apostaron por la gratuidad para «fomentar el consumo cultural». En este sentido, continúa Pérez, «con la difusión cultural forman a un público que no iría al Auditori» por falta de costumbre pero sí van a su centro cívico más cercano. «Si disfrutan, otro día quizás vayan», añade la jefe de proyectos convencida de que «la no oferta de cultura inhibe la demanda.» En otras palabras, continúa, «la cultura se debe provocar, y la gente acabará consumiendo.»
Desde el 2008, en plena crisis, ha subido el número de espectadores. La gratuidad y la calidad de los espectáculos ofrecidos son claves.
PROXIMIDAD CONCEPTUAL / Pero para acercar a la gente una programación estable de espectáculos no basta con «regalar las entradas» a la ciudadanía: «Nuestra acción se apoya en la proximidad física pero también conceptual. Nuestra oferta es accesible, fácil, próxima y descifrable», explica Pérez, quien subraya la importancia de ir introduciendo nuevos públicos y presentarles de forma «progresiva» nuevos registros y lenguajes.
Todo esto se traduce también en unas características muy definidas: «La fórmula más adecuada es la del pequeño formato pero de alta calidad, y con una duración razonable», cuenta Pérez. Esto significa, en la mayoría de los casos, que las propuestas artísticas ya existentes deban adaptarse especialmente para la programación de los centros cívicos. «Muchos artistas ya modifican y adaptan sus espectáculos para poder traer sus obras a los centros cívicos. Saben que se crea un clima muy especial. Hay centros con tradición, como La Casa Elizalde o Golferichs, con un público muy fiel que les da un retorno interesante», añade Pérez.
Fomentar el consumo, formar públicos y, no menos importante, servir de trampolín para nuevos talentos son algunos de los objetivos de esta dinamización cultural de proximidad. «Somos una plataforma para intérpretes que comienzan. En nuestro caso solamente tenemos competencia en seis salas, las de los centros cívicos, y no podemos hablar de circuito porque cada centro tiene su estilo, pero en un futuro intentaremos trabajar en esta línea», avanza la técnica municipal.