Las diferentes etapas de la vida demandan necesidades distintas. Estel Solé, en su último cambio de barrio, lo demuestra. Ha dejado atrás el Born más cosmopolita, sus concurridas y estrechas calles, sus comercios tan hechos a los guiris, y ese ambiente nocturno tan despierto, para instalarse -el pasado noviembre- en la Nova Esquerra de l'Eixample. «Básicamente, buscábamos tranquilidad, y encontramos un ático con calma absoluta», explica la actriz.
Información publicada en la página 49 de la sección de Distritos de la edición impresa del día 02 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«Antes de instalarnos, vinimos a dar una vuelta por el barrio. Y vimos que tenía muchos servicios», recuerda Solé. «A mí, ahora me apetece tenerlo todo cerca, y el Eixample me lo da», puntualiza quien da vida a marina Vallverdú Roig, en la serie La Riera, de Televisió de Catalunya. «Me gusta comprar flores y tengo una floristería muy cerca, y el taller mecánico. Con el frío del invierno, más de una vez me han tenido que ayudar a encender la moto porque sola no podía», dice la vecina que, en pocos meses se ha hecho ya al barrio y, sobre todo, ha disipado ciertas dudas sobre él. «Pensaba que este extremo del Eixample, ya tocando a Les Corts, sería frío. Por su estructura, el Eixample no parece un barrio. Pero sí lo es», considera Solé.
Calidad de vida
A pesar del convencimiento de Estel Solé de que «el carácter barcelonés, en general, no es dado a hacer amigos en el barrio -eso pasa mucho más en Madrid, donde se organizan fiestas en las casas mucho más fácilmente- porque aquí no somos tan abiertos», a ella, su carácter particular no le ha hecho nada difícil entablar relaciones en su nuevo barrio. «El ser humano es muy adaptable y yo, de un barrio a otro, me adapto muy fácilmente. Potencio las cosas buenas que tiene cada uno», señala.
De la Nova Esquerra de l'Eixample, Solé lamenta «que el metro no acabe de quedar cerca, pero me siento muy a gusto con todo el resto», expresa. «La calidad de vida aquí es alta. Es una zona super tranquila. A las nueve de la noche, ya no se oye nada. Y caminas cinco calles y ya estás en el centro», declara la actriz, que nació en Molins de Rei. «Yo me siento muy urbanita y, siempre que puedo, porque el trabajo me lo permite, me gusta desayunar en casa -arroz y quinoa integral-, y salir a pasear, comprar flores, descubrir tiendas y lugares. Este barrio es mucho más grande de lo que me pensaba, pero es tan fácil, es muy cómodo caminar por el Eixample. Aquí caminas muchísimo y no te das cuenta. Yo valoro mucho poder ir a pie a todas partes, salir de noche y poder volver caminando a casa tranquilamente», dice. «En moto, en 10 minutos estoy en la tele. Tener la salida de Barcelona tan cerca, desde este extremo del Eixample, me ha hecho ganar tiempo», asegura.
Caminar y tenerlo todo cerca forma parte de un enfoque saludable de la vida que, en la actualidad, la actriz y poeta valora mucho. «Con alguna pequeña excepción, miro de cuidarme mucho. Como bien y practico yoga. No me pongo nunca enferma, y eso me hace también ganar tiempo», reconoce la autora de poemas. «Desde pequeña, he escrito poesía», precisa. Y, desde el 2005, Estel Solé alimenta un blog privado de narrativa corta y poesía, «muy autobiográfico», puntualiza. Dones que somiaven ser altres dones (Ed. Galerada) también lo es y, con él, un recopilatorio de poemas de Estel Solé, la actriz obtuvo, el pasado año, el premio Amadeu Oller.
Consejo de Martí i Pol
La actriz de Molins conoció al poeta Miquel Martí i Pol un año antes de que este falleciera. «Me dijo: 'Preséntate a un concurso'. Y, 10 años más tarde, recopilé algunos de mis poemas y, sin esperar nada, los presenté al premio Amadeu Oller y lo gané», explica.
Ahora, desde su nueva ubicación en el Eixample, Estel Solé vuelve a escribir. «Después del premio, siento un poco de vértigo. Y, sobre todo, siento que es la vida que me inspira, que necesito acumular experiencias para poder seguir escribiendo. Tal vez signifique eso que no sé lo suficiente», reflexiona.
Sus vivencias en el Eixample, un distrito en el que ya había vivido en otra etapa de su vida, formarán parte de esa inspiración tan autobiográfica que la acompañó hasta su primer premio de poesía. Mercedes, la florista del barrio, y «el señor de la tienda Véritas de la avenida de Sarrià -en la frontera de Les Corts-, que ni sé cómo se llama, pero con el que nos intercambiamos recetas y me aconseja sobre los diferentes productos», son algunas de esas relaciones y vínculos más personales que sellan su complicidad con el distrito y conforman ese «punto vivencial» que estimula el entusiasmo poético de Estel Solé, Marina para todos los telespectadores de La Riera.