El rezagado, la vergonzosa, el que se moría de ganas por volver y la que estrena mochila. Todos ellos estaban esta mañana, dispuestos en fila, en el patio del colegio Ramon Llull de Barcelona, en el bullicioso cruce de la avenida Diagonal con la calle Aragó, dispuestos a empezar el curso escolar 2012-2013. Las ventanas del centro, decoradas con pancartas amarillas y el lema 'SOS Educació' y los profesores, algunos, con la camiseta del mismo color con el que la comunidad educativa expresa su malestar por los recortes aplicados tanto desde el Ministerio de Educación como desde la Conselleria d'Ensenyament.
Protesta de profesores en contra de los recortes en educación, este miércoles, en la plaza de Sant Jaume de Barcelona. FERRAN NADEU
Primer día de clase para los alumnos de P-3 de la escuela Els Pinetons de La Garriga (Vallès Oriental). JOSEP GARCIA
El millón y medio de estudiantes catalanes que entre hoy y mañana volverán al colegio lo harán en un clima cuanto menos impropio en una vuelta al cole. La jornada está marcada por una convocatoria de movilizaciones de profesores, que, al menos esta mañana, está teniendo un seguimiento desigual. Escuelas como La Llacuna, en el Poblenou barcelonés, funcionan con servicios mínimos, ya que secundan la convocatoria de huelga que ha hecho la Coordinadora Interzones, con el apoyo del sindicato CGT, mientras que la mayoría de centros han abierto las puertas y recibido a los alumnos, aunque participarán en concentraciones organizadas por barrios o en las propias escuelas.
Entre las novedades del curso: la jornada intensiva que van a aplicar 384 institutos catalanes, con la reprobación de las asociaciones de padres, y el aumento del número de alumnos por aula, que afecta, en el caso de los niños de tres años, a uno de cada cuatro alumnos. En las próximas semanas será posible comprobar también cuántos centros de secundaria adoptan el servicio de fiambrera, otra de las innovaciones de este curso escolar.