Tasas notablemente más caras, becas congeladas y una salida laboral difícil. El panorama que aguarda a los jóvenes que el próximo curso iniciarán estudios universitarios no es prometedor. Pero aun así asoman historias de estudiantes que mantienen impoluta la ilusión por empezar la carrera que han escogido. Sílvia, Ariadna, Ari y Toni se preparaban ayer para la selectividad en la biblioteca municipal de Vilassar de Mar (Maresme). El ímpetu de sus 17 o 18 años desborda optimismo, no falto de ironía al hablar sobre el ministro de Educación: «Wert está muy verde y parece más un militar», dice Ari.
Estudio 8 Sílvia, Toni, Ari y Ariadna preparan la selectividad en la biblioteca municipal de Vilassar de Mar, ayer por la tarde. JULIO CARBÓ
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 07 de junio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Aunque el anuncio del aumento de las tasas no ha condicionado finalmente su intento de acceder a la universidad, conocen algunos casos en que sí ha influido. «Un compañero de clase ha tenido que pedir un crédito para estudiar en la universidad pública», dice Sílvia. Los cuatro consideran el decreto del Gobierno un sinsentido. «Recortar en educación genera más crisis a la larga: hace que menos gente acceda a la universidad y se forme, lo cual supone un atraso para el país. Es un pez que se muerde la cola», dice Ariadna. «Y las consecuencias se verán a largo plazo», añade Toni. Por su parte, Ari considera denigrante «poner precio a la educación», y añade: «Yo no creo en la democracia, pero Platón tampoco. No voy tan desencaminada».
Si la nota de selectividad se lo permite, Sílvia estudiará Historia del Arte en la UB; Toni, Geografía en la UAB; Ari, Humanides; y Ariadna, Derecho, ambas en la UPF. Sílvia quería cursar Cine y Medios Audiovisuales, pero costaba 8.000 euros. Los demás han escogido carrera sin pensar en la crisis. Sus padres les apoyan. «Se llegará como se pueda, suprimiendo de aquí y de allá», dice Sílvia.
Lección de optimismo
Aunque mantienen un discurso crítico sobre la realidad política española, consideran que la situación actual les hace más fuertes porque les empuja a ser mejores. «Nos lo tenemos que tomar como una motivación -dice Ariadna-. Las cosas están muy mal y nos esforzaremos el doble o el triple; no se acabará todo para siempre, hay que seguir luchando para ser los mejores en lo que queremos y encontrar un trabajo. No será en las mejores condiciones, pero nos tiene que servir como punto de partida». Para Sílvia, entre los estudiantes de su edad la visión por el momento es optimista: «Tenemos la ambición de prepararnos al máximo y encontrar un trabajo que nos llene».
La reflexión sobre los recortes en Educación lleva a Ari a hablar sobre la necesidad de una reformulación general de España: «El tema de Bankia nos lo podíamos haber ahorrado y haber invertido ese dinero en cosas como Dios manda, como sanidad y educación, que son los pilares del país». Ayer Sílvia y Toni estaban repasando la asignatura de Historia. «Siempre estudias lo mismo: España ha ido más atrasada que el resto de Europa, y Catalunya siempre ha sido pionera, pero como le quitan los derechos, acaba igual», dice Toni con cantinela de haber escuchado lo mismo en varias ocasiones.
Un tema que comentan a menudo entre ellos es el de emigrar. «Si cuando acabe la carrera no me puedo ganar la vida de lo que quiero, me iré; prefiero vivir fuera que sobrevivir aquí y tener para siempre un trabajo precario», dice Toni, que intentará compaginar la carrera con un trabajo. A Sílvia le preocupa la tasa de paro juvenil: «Si dentro de cuatro años no se ha solucionado la crisis, ¿yo qué?». Y Ari también se iría: «Si acabo la carrera y no hay nada aquí me voy; si encuentro trabajo de lo mío bien y si no, seguiré buscando porque tengo mucha vida por delante».
Mensajes para Wert
Todos afirman con la cabeza cuando Ari compara el sistema educativo español con el del resto de Europa. «Esto parece el Tercer Mundo», dice. Hija de profesor universitario y con una notable capacidad crítica, añade: «Ahora en Literatura Castellana estoy leyendo libros del siglo XIX y veo que la situación es la misma: la gente no cree en los políticos». Sílvia añade que el bipartidismo es propio de otros siglos y Toni apela a la responsabilidad individual al votar. Ari dice que Wert «no se imagina el daño que está haciendo porque está recortando el futuro». Y Sílvia le pide que piense en los jóvenes: «Somos el futuro y tendremos que pagar las pensiones». «No, porque ya no estaremos», concluye Ari.