«Agrupar dos aparatos, piezas o sistemas, de manera que su funcionamiento combinado produzca el resultado conveniente». Así define el diccionario una de las acepciones del verbo acoplar. Pero en cuanto se habla de Grecia, las ganas que más se extienden por el parquet son las contrarias: desacoplarse de una vez de los problemas griegos y mover las cotizaciones con otros parámetros económicos, a ver si se animan. Claro que previamente hubo que acoplar la manguera de euros de la troika inquisidora (FMI, BCE, CE) a las exhaustas arcas griegas, e inyectar 130.000 millones de euros.
Información publicada en la página 26 de la sección de Economía de la edición impresa del día 22 de febrero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Pero los mercados no se desentienden de la agrupación de sistemas que hace funcionar las bolsas. Ayer se volvían a temer otros desacoplamientos en varias reuniones parlamentarias a celebrarse en Finlandia, Holanda y Alemania antes de finalizar febrero. El otro acoplamiento que se revisa este semana es el de la banca europea al flujo de dinero barato del BCE. ¿Y si se han acostumbrado al dinero barato del banco emisor y no quieren volver a la otra combinación del préstamo mayorista, el interbancario europeo? No será fácil que se desenchufen.
El otro desacoplamiento que los operadores bursátiles celebraron ayer fue el del mercado norteamericano respecto del europeo. Cuando Wall Street tira, los demás aprovechan para retocar sus cierres locales. Es lo que sucedió ayer con el Ibex. Iba mal durante toda la jornada, pero la apertura alcista de Nueva York palió el retroceso. Al cierre vespertino, el selectivo español perdió 51 puntos, equivalentes al 0,58%, con el indicador fijado en los 8.767 puntos. Los que más perdieron fueron IAG (-3,16%) y Abertis (-1,77%).