Lunes negro, martes oscuro, miércoles claro… viernes negro. Y vuelta a empezar. Los inversores no ganan para sorpresas en la bolsa. El Ibex acabó ayer con un desplome del 4,44%, hasta los 7.910,20 puntos, nuevo mínimo anual y el mismo nivel que en marzo del 2009, como ya sucedió al comenzar la semana. Así culminó un inicio de curso que ha llevado al principal índice bursátil español a acumular una pérdida del 20% en lo que va de año. Son días negros por el rojo predominante en los paneles.
Información publicada en la página 24 de la sección de Economía de la edición impresa del día 10 de septiembre de 2011 VER ARCHIVO (.PDF)
Los malos augurios económicos, la situación financiera que atraviesa Grecia y las dudas sobre la capitalización del sector financiero marcan una pauta que ayer se vio pronunciada por la dimisión del economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Jürgen Stark. Son demasiadas las preguntas y muy pocas las respuestas.
Como reflejo de todo ello, el
Eurostoxx se dejó en el camino el 4,15% con los bancos franceses e italianos como los más castigados. El resto de plazas europeas se movieron en caídas entre más del 2% y más del 4%. La réplica de este seísmo financiero llegó hasta Wall Street, donde la sesión comenzó con caída.
Y parece que este zigzagueo perdurará. En perspectiva de medio plazo, a pesar de que los datos de las empresas son relativamente buenos, persiste el «temor sistémico que hace que los mercados sobrerreaccionen de forma incongruente y arbitraria», explica Josep Monsó, analista de GVC Gaesco. En estas circunstancias las reacciones a la baja suelen ser tan despropocionadas como las que son al alza.
Algunas casas de bolsa consultadas evitaron hacer previsiones de hoy a final de año para ver si se disipan los nubarrones e incertidumbres. Una de esas sociedades, por ejemplo, explicaba: «Para nosotros, el valor potencial del Ibex es de 16.000 puntos, pero...» El pero es el protagonista porque más que los elementos ligados directamente a las empresas predominan los externos a estas.
De ahí que, si uno se atiene a los datos empresariales y a sus perspectivas, el cierre del ejercicio podría ser bastante positivo.
Pero la evolución de Grecia, que ayer tuvo que volver a salir al paso sobre una hipotética suspensión de pagos de su deuda o la solvencia de muchos bancos, sobre la que volvió a insistir ayer la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, constituyen demasiadas dudas para hacer pronósticos.
«El temor fundamental es que se seque aún más el crédito y se viva una situación similar o peor que la que se produjo con la caída de
Lehman Brothers» el 15 de septiembre del 2008, afirma Josep Monsó. El jueves próximo se cumplirán tres años de esa debacle.