En una época en la que el pesimismo tiñe de negro el horizonte empresarial, una llama brilla con fuerza en el cielo de Figueres (Alt Empordà). Una luz que no parpadea ante las acometidas de la tramontana económica actual, porque se alimenta de las 3.200 toneladas de velas que produce anualmente Ceras Roura. Un paradigma de la empresa familiar catalana que en el 2012 cumple un siglo de vida con una salud excelente. Con una facturación de nueve millones de euros, sus propietarios prevén aumentarla un 15% en los próximos tres años. En gran medida gracias a las exportaciones, que pasarán del 20% al 35% del total de ventas.
Información publicada en la página 28 de la sección de Economía de la edición impresa del día 24 de enero de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
«En 1912, Sebastià Roura, que era padre capuchino y había regresado de misiones, empezó a elaborar productos litúrgicos para consumo propio y para otros curas. Como cada vez había más demanda, llamó a un hermano que era barbero (Genís Roura) para que le ayudara», explica Xavier Roura, director general de la compañía y miembro de la cuarta generación de responsables de la empresa.
De productos litúrgicos (cirios, lámparas de aceite y carbones para incensarios), Ceras Roura ha pasado a fabricar velas de todo tipo (decoradas, perfumadas, repelentes de insectos) que se venden en 24 países y con clientes de la envergadura de Mercadona, Alcampo, Carrefour, Eroski, Bon Preu, Consum, Natura, Jardiland o Perfumeries Júlia.
Durante estos cien años, la empresa a vivido algunas vicisitudes, como el incendio que destruyó completamente la fábrica de Figueres en 1998. «Nos planteamos cerrar, pero el apoyo de clientes, proveedores y trabajadores nos ayudó a continuar», recuerda Xavier Roura, que superó a base de sacrificios y esfuerzo los nueve meses que se tardó en construir la fábrica actual. «No solo no perdimos ni un cliente, sino que aumentamos la facturación», dice con orgullo.
Entre los planes de futuro de la empresa también figura el impulso de la fabricación de velas con ceras vegetales en lugar de ceras minerales (parafina), procedentes de derivados del petróleo. La empresa es pionera en este campo en España y ya elabora un 25% de la producción con ese producto.
Xavier Roura ha incorporado a la empresa a sus hijos Miquel (responsable de exportación) y Xénia (control calidad), mientras que su esposa, Tati Roig, asume el área de márketing. Roura es un defensor acérrimo de la empresa familiar, a la que solo le ve una pega: «Cuando nos reunimos a comer en casa empezamos hablando de cualquier cosa y siempre acabamos debatiendo de velas».