Hoy es otro viernes de Dolores. Nuevo decretazo (guindazo) que tratará de mejorar la devaluada imagen de España en el exterior. Es verdad que las casas de rating nos maltratan, los especuladores se ceban con nosotros y lo que se exige a nuestros bancos no se exige en ningún otro país de Europa. Pero no podemos esperar otra cosa cuando se va a presentar una cuarta reforma financiera diciendo que esta vez es la definitiva, palabrita del Niño Jesús, mientras que el resto del mundo hizo (o dice que hizo) sus deberes en el 2008.
Información publicada en la página 4 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 11 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
El señor Draghi enseñó los dientes en Barcelona tras una filtración de un borrador de informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) que recomendaba solucionar Bankia. Se le hizo caso pero en lugar de seguir un procedimiento ordenado -Consejo de Ministros el viernes, inmediata suspensión de cotización seguida de consejo de administración para aprobar los cambios, entrada del Estado en el capital y fin de semana (por cierto puente en Madrid) para digerirlo-, se filtró todo en un solo día, el lunes, creándose una insoportable sensación de desgobierno que ha precipitado los cambios en medio de rumores que facilitaron que el miércoles fuese otro día de saqueo de la bolsa por parte de los especuladores.
Nuestro libro de reestructuración bancaria dice que las garantías de los créditos en España son, a diferencia de otros países, en su mayoría reales (piedras) y por tanto tienen un valor final. Esto justifica no asumir una pérdida total instantánea sino que se difiere en el tiempo. Y tiene sentido porque un ático en paseo de Gràcia siempre valdrá dinero, cosa que no ocurre con, por ejemplo, un derivado financiero. Pero no todos los préstamos los avalan áticos en paseo de Gràcia, y, además, este método implica correcciones sucesivas que aceptamos pues a diferencia del mundo anglosajón no estamos preparados para el «más vale una vez rojo que ciento amarillo». Pero aún creyendo en este método no lo defendemos y cambiamos el rumbo según nos lo imponen desde fuera.
Mi suegro, médico de pueblo de los que ya no quedan, me decía que no hay enfermedades, sino enfermos. Los sabios que nos han gobernado y los que nos gobiernan ahora se empeñan, sin embargo, en aplicar para todos la misma medicina con la esperanza que el más débil se decida a fusionarse. Para hoy habrá otro golpe generalizado a las cuentas de resultados que forzará una o dos fusiones pero me temo que no despejará totalmente la duda sobre si todo está saneado. Pagarán de nuevo justos por pecadores, algún pecador puede que se libre y, lo que es peor, el crédito se restringirá más.
Parece que el BCE quiere auditar a nuestras entidades financieras. Si esto ocurre será una auténtica vergüenza patria pero comprensible por la obsesión del Banco de España de dar falsos aprobados generales y de las auditoras, internacionales y grandes ellas, por no emitir una opinión de fondo sino solo de forma salvo cuando están con pie y medio en el vacío. Ojalá estemos tocando fondo por fin porque ya hemos agotado todo el crédito que nos quedaba.