Oyendo ayer al ministro Montoro justificar la subida del IVA por la «recomendación» (vaya eufemismo...) que nos han hecho nuestros queridos socios europeos se venía a la cabeza las clases de gramática de la infancia, aquellas en que nos explicaban las oraciones subordinadas.
Información publicada en la página 28 de la sección de Economía de la edición impresa del día 14 de julio de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
¿Rara asociación? Bueno, subordinación es la sujeción a la orden, mando o dominio de alguien, según la RAE. Y esta semana se recordará por la definitiva subordinación, hasta ahora implícita, de la economía española a los designios comunitarias. Por más que el Gobierno se empeñe en negarlo, y recordando de nuevo los años escolares, es sin duda una subordinación sustantiva (adjetivo que tanto gusta usar a Rajoy).
Como buen mandado, el Gobierno se ha apresurado a aprobar sin dilación el mayor recorte presupuestario de la democracia para contentar a Europa. No sabemos si habrá logrado ese objetivo, pero lo que está claro es que a los inversores no les ha convencido: la prima de riesgo se mantuvo ayer en los 539 puntos básicos, con el interés del bono a diez años en el 6,66%.
Algo dio que pensar: Italia, a la que Moody's dejó a dos escalones del bono basura, colocó deuda con el menor interés desde mayo, lo que redujo de forma notable su prima. España se está quedando sola en la primera línea de la crisis, las medidas del Gobierno apenas sirven para comprar tiempo y solo Europa puede evitar la catástrofe. La prueba: en la semana de la subordinación, el Ibex 35 cayó el 1%, si bien ayer subió el 0,52%, hasta los 6.664,6 puntos, gracias a Wall Street y China.