La compañía Seat ha iniciado esta semana la producción en serie del nuevo León, un modelo en el que ha invertido un total de 800 millones en los últimos años. La filial de Volkswagen confía en el León para incrementar el volumen de ventas y producción hasta llegar a un nivel similar al del Ibiza.
La producción en serie del nuevo León, que irá incrementando su ritmo de forma progresiva en las próximas semanas, permite asegurar 1.600 empleos en la planta de Martorell y otros 6.000 en fabricantes de componentes.
Una buena parte de la inversión se ha centrado en mejoras en la línea de montaje para implantar un nuevo sistema de producción basado en una plataforma modular compartida con el Audi A3 y el Volkswagen Golf. Estos cambios, que incluyen la soldadura guiada por láser, han incrementado un 10% la productividad, según ha explicado el vicepresidente de producción de Seat, Andreas Tostmann.