«En los últimos 3 años, los bancos griegos han perdido entre el 20% y el 25% de sus depósitos», explicaba en marzo el director de una importante entidad financiera. En Grecia, al contrario que en la Argentina del corralito, no se han formado colas de personas para retirar su dinero ni ha habido todavía excesivos problemas con las cuentas bancarias, pero desde que estalló la crisis la huida del dinero ha sido constante, unos 3.000 millones de euros mensuales. En muchos casos, se debe a que las familias, ahogadas por el desempleo y las deudas, han tenido que echar manos de sus ahorros; en otros, sin embargo, al temor incesante de que el sistema bancario termine por quebrar.
Información publicada en la página 5 de la sección de Tema del día de la edición impresa del día 17 de mayo de 2012 VER ARCHIVO (.PDF)
Los momentos cumbre se han producido este año: en primer lugar entre enero y febrero, cuando en medio de los rumores de que la reestructuración de la deuda griega produciría la quiebra de algunos bancos -que perdieron parte del valor de sus bonos- se retiraron 10.000 millones de euros. El segundo, aún mayor, se está produciendo ahora.
El lunes, el presidente de la República, Karolos Papulias, telefoneó al gobernador del Banco Central, Yorgos Provópulos, y este le informó de que ese mismo día, en medio de la incertidumbre sobre la formación de Gobierno, se habían retirado 700 millones de euros de los bancos y que la situación empeoraría en los días siguientes. Solo en lo que va de mes, los depósitos que han volado de Grecia suman 5.000 millones. Provópulos mostró su temor a que el miedo de los ahorradores se convierta en «pánico», especialmente si las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo -que ya ha comenzado a denegar algunas peticiones de bancos griegos- no llegan a tiempo y los bancos se quedan sin dinero en ventanilla.