La economía británica creció un 1% entre los meses de julio a septiembre, con respecto al trimestre anterior, una cifra que supera las expectativas de los analistas. Es la primera vez que se registra una expansión de la economía en el Reino Unido desde que comenzó el año.
Técnicamente el país ha salido de la recesión, pero la situación sigue siendo muy frágil. La subida del producto interior bruto (PIB) en el último trimestre se debe en buena medida a los ingresos extra que proporcionó la venta de entradas de los Juegos Olímpicos. Esa circunstancia excepcional ha beneficiado principalmente a Londres, pero en un mucho menor medida al resto del país, que quedó al margen de esas ganancias.
El ministro de Finanzas, George Osborne, ha mostrado cautela. "Aún queda un largo camino por recorrer, pero esas cifras muestran que estamos en el camino acertado y que la economía se está recuperando”, señaló. Para el gobierno de coalición que ha recibido una alubión de críticas por la falta de resultados de su drástico plan de recortes, este crecimiento es un balón de oxigeno, que han recibido con gran alivio.
Los especialistas advierten sin embargo que los niveles de vida siguen cayendo, al igual que la actividad en algunos sectores, como el de la construcción donde se registró un descenso del 2,5% en los últimos tres meses. La recuperación está lejos de haberse consolidado y el próximo trimestre la economía británica podría volver a sufrir una nueva contracción.