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¿Quién gana y quién pierde con el petróleo barato?

Los países productores y las petroleras sufren con el desplome que beneficia a las economías occidentales

¿Quién gana y quién pierde con el petróleo barato?

Jueves, 7 de enero del 2016 - 18:22 CET

1. ¿POR QUÉ QUÉ CAE EL PRECIO DEL BARRIL?

El mercado del petróleo está sujeto a vaivenes, como cualquier otro producto o materia prima, pero el desplome registrado desde junio del 2014 tiene pocos precedentes. Desde el punto más alto alto, ha cedido en torno al 70%.

La causa del descenso no tiene una respuesta fácil, pero está ligada al principio económico que vincula la oferta con la demanda y viceversa. En los últimos años, EEUU ha duplicado su producción de hidrocarburos gracias a tecnologías como la fracturación hidráulica o 'fracking' y, por tanto, ha dejado de adquirir crudo a países productores como Arabia Saudí y otros miembros del cártel de exportadores, la OPEP.

Para captar nuevos clientes en Asia, los productores han tenido que bajar precios en una dura competencia entre la OPEP y otros productores que no forman parte de la organización, como es el caso de Rusia. Además, para algunas potencias petrolíferas, como Arabia Saudí, mantener bajas las cotizaciones del barril supone desincentivar la producción mediante 'fracking' en EEUU, que es más cara. Por eso apuesta por mantener la producción de la OPEP en el nivel de 30 millones de barriles diarios. 

A esto se unen ahora las señales de debilidad de las economías emergentes. Una de ellas, China, es el mayor comprador de petróleo del planeta, o la India; y la reducción posible de su demanda podría provocar que hubiera un exceso de oferta en el mercado, según los analistas.

2. ¿QUIÉN GANA CON EL PETRÓLEO A LA BAJA? 

Las economías occidentales son grandes usuarias de hidrocarburos. El descenso del precio del barril abarata el combustible y la factura de las importaciones de esos países que, en su mayoría dependen de la compra de esa materia prima en el exterior. Uno de los beneficiados es España, que importa más del 90% del millón de barriles que consume a diario.

En una situación de salida de una profunda crisis, el abaratamiento de una materia prima tan esencial supone un impulso adicional para la recuperación. El litro de gasóleo se mueve hoy en una media de 95 céntimos por litro en España, al igual que hace seis años. El peso de los impuestos, que supone alrededor del 50% del precio final, y la depreciación del euro con respecto al dólar limitan la bajada.

Aunque la patronal de las petroleras, AOP, asegura que las compañías trasladan tanto las subidas como las bajadas del crudo a los precios de venta, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) las ha acusado de ser menos veloces al repercutir las bajadas (lo que denomina 'efecto pluma'), que las subidas ('efecto cohete') e incluso las ha multado por su política de precios.

3. ¿HAY PERDEDORES CON EL DESPLOME DEL CRUDO?

De entrada, los principales perdedores son los países productores que, en muchos casos, dependen de la venta de crudo para cuadrar sus cuentas públicas. Unos necesitan unas cotizaciones mucho más altas que los otros para evitar una situación de ahogo en sus fianzas.

Por ejemplo, para Venezuela el precio debería ser de unos 125 dólares, para Arabia Saudí, que cuenta con más reservas para aguantar más tiempo de caída, de poco más de 100 dólares; mientras que para Catar o Kuwait, basta con 55,50 y 67 dólares, respectivamente, porque sus costes de producción son mucho más reducidos.

A estos se suman las petroleras. Cuanto más dependientes del crudo son y menos diversificadas, es decir, con más actividades como la química, el refino, etc, más afectadas se ven por el desplome del crudo, que afecta a sus negocios de exploración y producción.

Otra víctima colateral son las energías renovables, que pierden atractivo a medida que el petróleo se abarata. Aunque la apuesta por reducir el peso de los combustibles fósiles ha venido para quedarse, que estos resulten muy baratos, dificulta dedicar recursos a otras alternativas.