INTERVENCIÓN ANTE LOS PERIODISTAS

«No prometí milagros»

El presidente intenta justificar los ajustes y asegura que «pronto» se verán los resultados

Sábado, 4 de agosto - 00:00h.

El titular es una licencia. Mariano Rajoy dijo literalmente: «No prometimos milagros porque sabíamos que no se iban a hacer, pero cuando se hacen bien las cosas, cuando se conocen los problemas y se actúa con serenidad y perseverancia, los resultados llegan. Estoy seguro de que más pronto que tarde veremos cómo llegan».

El presidente utilizó la rueda de prensa de balance en la Moncloa para hablar con calma a los ciudadanos y tratar de justificar el hachazo al Estado del bienestar que ha ejecutado en solo siete meses.

Por supuesto, no se refirió en esos términos al ajuste de más de 100.000 millones de euros que el Ejecutivo llevará a cabo hasta el 2014. Rajoy habló de «medidas incómodas», «impopulares». Y son discutibles, llegó a reconocer, aunque marcó un límite, como si otro tipo de ajustes no fueran posibles. «Lo que no es opinable es la necesidad de aumentar los ingresos y recortar los gastos para estabilizar las cuentas», aseguró.

Vivir a crédito

El jefe del Ejecutivo inició su discurso introductorio -de más de 20 minutos en el que no hubo ni una autocrítica- recordando su «mayor preocupación», los más de cinco millones de parados, pero no aclaró si prorrogará a partir del 15 de agosto el Plan Prepara, la ayuda de 400 euros a los que hayan agotado su prestación o el subsidio.

El presidente también se refirió al cierre de empresas y a las dificultades por las que atraviesan familias enteras, y explicó cómo se ha llegado a esta dramática situación con la ayuda de dos cifras. En el 2011, las administraciones públicas gastaron 90.000 millones de euros más de lo que ingresaron y, en total, la deuda externa supera los 900.000 millones de euros. «Es decir, durante mucho tiempo hemos vivido pidiendo crédito y hemos gastado mucho más de lo que hemos ingresado», añadió. Y ahora hay que refinanciarlo y, viendo los altos intereses que reclaman los mercados por su temor a no recuperar sus préstamos, «es muy difícil», admitió.

Rajoy, consciente de que su intervención estaba siendo seguida en las capitales y por los inversores, insistió varias veces en su voluntad de continuar con la política de austeridad y reclamó la colaboración de las comunidades con este «objetivo nacional». El jefe del Ejecutivo subrayó que el Estado está ayudando a la salud financiera de las autonomías y, preguntado por la petición de la Generalitat de reclamar un pacto fiscal, respondió que, ante la gravedad de la situación general, «no es una prioridad».

El presidente se confesó «satisfecho» del grado de consenso alcanzado con el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, para defender a España ante los socios y dijo que es «muy difícil» que la oposición, pese a saber que hay que reducir el déficit, apoye medidas «que molestan a mucha gente».

En cuanto a sus ministros, descartó cualquier voluntad de hacer cambios en el Ejecutivo y se mostró «orgulloso» de cómo han defendido sus posiciones en el Congreso. Una Cámara baja en la que cuenta con una mayoría absoluta que le está permitiendo pasar el rodillo sin necesidad de dialogar con el resto de partidos pese a la gravedad de la situación y la trascendencia de los ajustes emprendidos.